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jueves, 14 de diciembre de 2017

50 años sin Edgar Neville


El programa Días de cine dedicó un reportaje al director, escritor, autor teatral Edgar Neville. Además hay un especial sobre una de sus grandes obras y rareza del cine español titulada La torre de los siete jorobados.





sábado, 10 de diciembre de 2016

martes, 11 de octubre de 2016

"Sing Street" (John Carney, 2016)




Las escenas de despedida podrían suponer casi un subgénero dentro de la historia del arte cinematográfico. Algunas de ellas están en la memoria –y en el corazón– de cualquier aficionado. Se podría hacer una selección, a modo Cinema Paradiso, y tendríamos algunos de los momentos más hermosos que jamás se hayan visto en una pantalla.

John Carney ha filmado, con Sing Street, una nueva obra con la música como protagonista, cuyos personajes, como en las anteriores, tocan y cantan, en la que lo musical no es el fondo, sino también la forma. Sería este nuevo filme el tercero de una especia de trilogía del musical contemporáneo junto a Once y Begin again. En todas ellas el proceso de creación artística va ligado a la evolución de los personajes, las canciones que ellos cantan cuentan su historia. Hay en ellas, también, un doble plano que en Sing Street se explicita: la alegría, la felicidad que proporciona la música tiene un fondo casi irrenunciable de tristeza. “Happy sad” lo llaman.

Ambientada a mediados de la década de los ochenta, Sing Street nos presenta a un adolescente al que sus padres trasladan de colegio a causa de las dificultades económicas por las que pasan. Llega a un centro religioso que parece sacado de un videoclip de la época con alumnos macarras, profesores sádicos, y matones de medio pelo. Para acceder a una chica que le gusta, este joven le propone aparecer en el videoclip de una canción que va a grabar con su banda de música, banda que, la chica no lo sabe, aún no ha formado. El proceso de creación del grupo, las canciones, y las experiencias de la vida de Conor que van quedando plasmadas en cada uno de los temas que compone, son la partitura narrativa de la película, una película que presenta lo que ha significado la música para generaciones de jóvenes, ese mundo que permite escaparse y protegerse de las tristezas que nos acompañan a diario y que muchas veces son el reflejo de todas ellas. Mientras los padres del joven discuten y se separan, él y su hermano suben el volumen del reproductor para no escuchar sus voces y discusiones. Precisamente en la relación de Conor con su hermano mayor tenemos algunos de los mejores momentos de la película.

Parece una historia que se ha contado muchas veces, es una historia que se ha contado muchas veces, pero no importa. Como en las películas anteriores de Carney, la emoción conquista casi todas las escenas, la inocencia de sus personajes obliga a empatizar con ellos sin remedio. Y cuando uno quiere reaccionar ya es prisionero en la celda del pentagrama que Carney ha compuesto con generosas dosis de romanticismo, tristeza, humor y optimismo. La doble capa de felicidad/tristeza, happy sad, que envuelve la historia hace que el espectador sonría mientras intenta contener las lágrimas.


Esa misión se revela imposible cuando asiste a una de las escenas de despedida más conmovedoras que se han filmado en los últimos años, una escena de emoción auténtica, verdadera, que se podría añadir a ese montaje ideal de clásicos imprescindibles. Y con la aportación de una banda sonora excepcional.








domingo, 31 de agosto de 2014

Begin again (John Carney, 2014)



John Carney ha demostrado ser un director especialmente dotado para contagiar la emoción que produce la música (en especial la música en progreso, en desarrollo) a través de sus películas. Lo hizo en su maravilloso filme de 2006 Once y lo ha logrado en Begin again. En ésta Dan, un productor musical en horas bajas, tanto en su vida profesional como en la personal, encuentra a una cantante (en realidad encuentra una canción) que lo saca de la cueva y le hace volver a emocionarse con aquello que creía perdido. Le propone grabar un disco por toda Nueva York y producirlo. Ella acaba de vivir una ruptura sentimental cuya tristeza vuelca en sus canciones.

Me interesa mucho la figura del productor que “ve” la música, esa figura que ahora parece casi perdida y que es capaz de extraer de un músico lo mejor. El profesional al que buscaban todos aquellos artistas que querían que su música brillara en todo su esplendor al pinchar el disco o poner el cd en el reproductor. Impagable es la escena en la que Dan, después de que hayamos escuchado la actuación de Gretta, empieza a ver los arreglos de la canción. Muy pocos que no sean Carney pueden contar eso como él, pues además ha estructurado muy bien la narración para que vivamos el cambio que se produce en la canción con la visión de Dan.

Hay muchos otros temas relacionados con la música en la película tratados sin maniqueísmos y con sensibilidad: la industria musical, la creación, la imagen de los artistas, los seguidores…


Emocionante en más de una ocasión, resulta una película conmovedora que escenifica muy bien por qué la música no es sólo un entretenimiento. “¿Has visto cómo las situaciones más banales cambian si las escuchas con música de fondo?”, dice Dan en un momento de la película.


jueves, 19 de junio de 2014

Suspense (The innocents. Jack Clayton, 1961)




El realizador británico Jack Clayton decidió llevar a la pantalla, tras su primera película Un lugar en la cumbre, la novelita de Henry James Otra vuelta de tuerca, un perturbador relato de fantasmas con un fuerte componente psicológico. Aunque en realidad lo que adaptaba, en parte, era una versión teatral que se había estrenado con éxito en 1950 bajo el título The innocents.

Suspense (The innocents), pasa por ser una de las mejores adaptaciones que se haya hecho de un clásico de la literatura y, concretamente, del género de terror. Quizás sea así porque consigue trasladar a la pantalla un texto muy ambiguo, extraño, de naturaleza enigmática, y en cuyos valores literarios, en su narración y en la voz de su protagonista se sustenta James para crear el desasosiego y el horror.

En Inglaterra, a finales del siglo XIX, un terrateniente contrata a una institutriz para que se haga cargo de sus sobrinos en su mansión familiar. Los niños, Flora y Miles, tienen un comportamiento tan exquisito como a veces extraño, lo que fascina y perturba a la institutriz. Todo ello empeora cuando cree ver a los fantasmas de la anterior institutriz y del jardinero.

La deslumbrante fotografía en blanco y negro de Freddie Francis, las sombras y las luces que dominan los encuadres, los espacios vacíos crean una sensación angustiosa. No en vano la ambientación es uno de los elementos más logrados de la película.


Una de las dificultades de adaptar la obra es el punto de vista pues, como decía, en la novela de Henry James sabemos lo que la institutriz (que allí no tiene nombre) cuenta. En la película de Clayton se consigue que veamos lo que ella ve, y dudemos, como en el texto, de si los demás, los niños (los inocentes) también lo hacen.




domingo, 3 de noviembre de 2013

Burt LANCASTER. 100 años de su nacimiento.


Muy pocos actores evolucionaron tanto a lo largo de su carrera, y muchos menos son los que pueden presumir de tener una filmografía de tanta calidad como la suya.



lunes, 8 de julio de 2013

Searching for Sugar Man (Malik Bendjelloul, 2012)




Una historia como esta necesitaba ser contada. Rodríguez, un músico al que contratan para grabar un disco a comienzos de los 70 y del que esperan un éxito espectacular, pues creen que es un artista único y con un enorme talento, no consigue ninguna repercusión. Tampoco con su segundo disco. Poco después desaparece para siempre. Nadie en Estados Unidos sabe nada de él. Nadie lo recuerda ni lo conoce. Uno como tantos que pasa sin pena ni gloria y del que nadie se vuelve a acordar.

Pero al mismo tiempo, en Sudáfrica, se convierte en el artista más famoso del momento; más que Bob Dylan, más que los Rolling Stones, más que Elvis. Sin embargo, a pesar de haber vendido millones de discos la noticia no sale de allí.

Unos aficionados a la música y periodistas intentan averiguar cómo es posible que no se llegase a saber jamás que Rodríguez era una superestrella en Sudáfrica. Se cuentan muchas historias sobre cómo murió Rodríguez: se pego un tiro en el escenario, se prendió fuego, murió víctima de las drogas…

La fascinante historia de este extraño músico es una lección de vida. Emocionante, sorprendente, apasionante, triste y hermosa.


sábado, 8 de diciembre de 2012

Dos cortometrajes de animación: LA LUNA y THE FANTASTIC FLYING BOOKS OF MR. MORRIS LESSMORE


Una buena amiga (cómo llamar si no a quien te proporciona cosas como éstas) me ha hablado de dos cortometrajes de animación que merece la pena ver. Uno de ellos es el que ganó el Oscar al mejor cortometraje de animación el pasado año. Se trata de The fantastic flying books of Mr. Morris Lessmore,   de William Joyce y Brandon Oldenburg. Se trata de un cortometraje que tiene mucho que ver con el mundo de los libros, con un personaje que tiene un gran parecido con Buster Keaton, mítico actor del cine mucho. Resulta paradójico que tanto él como toda la película sean mudos, tratándose de libros. 

Es muy bonito, con preciosos momentos como el del libro viejo. Creo que lo vais a disfrutar.


El otro es una delicia de Pixar. La Luna, dirigida por Enrico Casarosa. Se proyectaba antes de Brave y es un festival de deslumbrante imaginación y mágico lirismo. Supongo que algunos ya lo habéis visto, pero quién se resiste a otra dosis de néctar cinematográfico.




viernes, 3 de agosto de 2012

Las mejores películas de todos los tiempos, según el Britsh Film Institute





Cada diez años el British Fim Institute, a través de la revista Sight & Sound,  realiza la famosa lista de las mejores películas de todos los tiempos, en la que Ciudadano Kane aparece insustuiblemente como la número uno. 

En esta ocasión han cambiado las cosas, y su puesto ha sido ahora para otra obra maestra: Vertigo.

La lista se realiza con las votaciones de 846 críticos de todo el planeta.

1.- Vertigo (Alfred Hitchcock, 1958)


2.- Ciudadano Kane (Orson Welles, 1941)
3.- Los cuentos de Tokyo (Yasuhiro Ozu, 1953)
4.- La regla del juego (Jean Renoir, 1939)
5.- Amanecer (FW Murnau, 1927)
6.- 2001: Una odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1968)
7.- Centauros del desierto (John Ford, 1956)
8.- El hombre de la cámara (Dziga Vertov, 1929)
9.- La pasión de Juana de Arco (C. T. Dreyer, 1927)
10.- 8 1/2 (F. Fellini, 1963)

El resto de la lista, así como las mejores películas según directores de cine como W. Allen, Coppola, Scorsese, Tarantino, etc, están en el siguiente enlace:






domingo, 29 de enero de 2012

The artist (M. Hazanavicius, 2011)



Alguien tenía que hacerlo algún día, en algún momento de la Historia del cine un artista tendría que volver a la esencia del que llegó a llamarse séptimo arte, a la “imagen en movimiento” para contar historias con la herramienta esencial del mismo. Y esta vez el relato es la Historia misma del cine, su paso al sonoro, como en Cantando bajo la lluvia. Es, por lo tanto, un ejercicio metacinematográfico que adquiere la categoría de obra de arte.

Todo en The artist destila amor por el cine, y el producto de ese proceso lo injerimos gustosamente enamorándonos a la vez del filme y del cine. Y nos damos cuenta de que no necesitamos las palabras, que la inclusión de los rótulos nos sobra porque nos impide seguir contemplando esas imágenes hermosas, cuidadas, delicadas. También comprobamos que no nos hace falta el color, que podríamos vivir eternamente en ese mundo de matices de blanco y negro, porque todos los que hemos crecido viendo películas así creemos que forman parte de lo que somos. Aquellos que entren por vez primera en una película así ya no van a necesitar, al menos durante un tiempo, efectos especiales para creer que es verdad lo que ven, ni explicaciones de alta tecnología para justificar la forma de actuar de los personajes, ni ciencia ficción para poder dar saltos en el tiempo. Con The artist van a viajar en el tiempo a un mundo que les va a parecer irreal, ficticio y a la vez mágico.

La película rebosa sentido del humor, pues no es posible que sea de otra manera. Las referencias a películas y los innumerables detalles visuales de los que se vale para contar la historia son un continuo disfrute. Todo ello producto de la mano, la inteligencia y la sensibilidad de un director y guionista que es capaz de sacar adelante un proyecto como éste y triunfar. Sólo alguien que haya recibido todas estas cosas del cine es capaz de recrearlo para devolvérselo y así, que otros como él lleguen a hacerlo algún día.


sábado, 3 de septiembre de 2011

SUPER 8, de J.J. Abrams.


Abrams y Spielberg se han unido para crear una maravillosa película que adorarán todos aquellos que disfrutaron con Los Goonies, E.T. o Encuentros en la tercera fase. Es una película que evita todos los tópicos más previsibles de las películas de aventuras con adolescentes sin saltarse ninguna regla clásica para crear una película de aventuras impagable. Dosifica con inteligencia la aparición del elemento misterioso, es emocionante, sensible al más puro estilo Spielberg, pues tiene momentos que recuerdan a las películas que he nombrado y que le sirven como inspiración. Por supuesto también hay pequeñas dosis "lostianas" para aquellos que las quieran ver.

En fin, que si alguien me preguntara qué película podría ver en el cine sin tener que arrepentirse, no tendría dudas.


domingo, 10 de octubre de 2010

ENTERRADO de Rodrigo Cortés.


Había desechado la idea de ver, de momento, la película de Rodrigo Cortés para evitar una desagradable sesión de claustrofobia durante hora y media. Casualmente ayer pasé por delante de una sala que exhibía la película y en un arrebato masoquista entré en la sala.

Supongo que conocéis la historia de la película: un hombre despierta es una caja, una especie de ataúd de madera, enterrado... y ya está. O no.

Tardé exactamente cinco minutos en arrepentirme de haber entrado y creí que no soportaría la película y tendría que salir de la sala. Sin embargo, el director es tan hábil como para transmitir la sensación de terror los primeros instantes y relajar la tensión y la desesperación permitiendo al espectador agarrarse al protagonista inmediatamente: él dice "ok, ok, ok" y el espectador dice: "está bien, está bien, veamos cómo salimos de ésta"; además, no lo vamos a dejar solo.

El sonido es esencial en una película como ésta: la respiración, el eco y al música fantástica de Víctor Reyes.

Destacaría la pericia técnica y narrativa de sus creadores en un ejercicio de estilo que son capaces de sacar adelante con talento e imaginación.

sábado, 10 de abril de 2010

EL ESCRITOR, de Roman Polanski

La nueva película de Roman Polanski es una de las mejores recomendaciones que alguien puede hacer a alguien a quien aprecie. Se trata de una película pura de género pero con todas las características que hacen de Polanski un artista tan personal. Un escritor es contratado por una suculenta suma de dinero para escribir las memorias del primer ministro británico tras la muerte por supuesto suicidio del que anteriormente se estaba ocupando de la tarea. Las cosas resultan extrañas desde el principio, lo que desembocará en una trama tan bien planteada como desarrollada. Polanski demuestra su maestría como director haciendo uso de los planos de forma muy inteligente (no hay más que deleitarse con el desenlace de la película en el que lo que ocurre está fuera de plano), lo cual supone toda una lección de cine en poco más de dos horas. No faltan el humor negro, la ironía y los típicos personajes, absolutos perdedores, de casi todas sus películas. Además resulta una película muy hichcockiana, con mucha intriga en la que su director juega todo el tiempo con el espectador sin hacerle sentir estúpido.

Tremendamente entretenida, divertida e inteligente. No se puede pedir más.

domingo, 20 de diciembre de 2009

THE SEARCHERS (CENTAUROS DEL DESIERTO) (1956) DE JOHN FORD


Hay películas que son más que una película. Centauros del desierto (The searchers) es una de las obras maestras del cine más aclamada por otros directores, como Steven Spielberg, quien homenajeó la simbólica escena de la puerta en Salvar a soldado Ryan. Es la historia de un perdedor, Ethan, un hombre solitario y desposeído del que vamos averiguando su pasado gracias a la sabia narración cinematográfica de John Ford. El lirismo que suele destilar el maestro en sus películas se hace arte en este filme que se abre y se cierra con una imagen desde dentro de una casa desde la que podemos observar al comienzo la llegada de un hombre a caballo, un perdedor en la guerra y la soledad de ese mismo personaje al final, cuando los demás entran en la casa y él se da la vuelta, de regreso al mundo paralelo al que pertence o al que no tiene más remedio que pertenecer, porque no existe otro sitio para él.

Son muchas las interpretaciones que se pueden hacer de esta película y muchos los comentarios que suscita, pero no es mi intención hacer una crítica rigurosa, sino más bien dejar constancia de que hay películas que son, como dije al principio, más que eso, y que muchos no ven por ser una película "del oeste", tan poco apreciadas por algunos cuando, en realidad, el western es la esencia del cine, el género que mejor ha reflejado las contradicciones del hombre. Centauros del desierto es más que una película del oeste, es un canto a los solitarios, una historia que se cuenta esencialmente con imágenes, como hacen los pintores con sus obras (colores vibrantes, cálidos, fríos, asfixiantes), llena de detalles sutiles, imágenes sugerentes, miradas esclarecedoras, gestos que hablan del pasado. Centauros del desierto es todo eso y más: The searchers es un poema.

sábado, 24 de octubre de 2009

ÁGORA de Alejandro Amenábar

A mí sí me ha emocionado. Algunos de los comentarios que escuché o leí sobre la película eran que resultaba fría y falta de emoción. No lo comparto. La nueva película de Amenábar es valiente y arriesgada al tratar un tema tan poco atractivo, en principio, como el de Hipatia, una filósofa preocupada por temas científicos en el siglo IV d.C. más que por cualquier otra cuestión; valiente también por la inversión económica que le sirve a su director para ofrecer un “peplum” atípico sin merma de la acción ni del atractivo visual; arriesgada por la denuncia de los fanatismos que puede proporcionarle algunas críticas.
Otro de los comentarios que se ha hecho sobre Ágora es que su director no conseguía unir los dos hilos argumentales. Creo que la alternancia de los conceptos religiosos y científicos estructura la narración de la película desde el comienzo: Hipatia enseña a sus alumnos por medio de preguntas como por qué sus pies están permanentemente en el suelo y otras teorías científicas; al mismo tiempo un personaje cristiano quiere defender sus creencias a través de experimentos milagrosos pasando con sus pies por encima del brasas ardiendo. Al final se produce otro paralelismo entre los dos personajes. Uno y otro tema parecen estar muy alejados, como lo está sus protagonista de lo que ocurre fuera de su mundo, pero el choque entre ambos es inevitable.
Visualmente Ágora es impecable, cuidada estéticamente, con un uso de la técnica que no ofende al espectador haciéndole creer que está viendo un videojuego como ha ocurrido en recientes producciones. Amenábar cuenta su historia no sólo con las palabras sino con la cámara. Su indiscutible talento cinematográfico consigue que la cámara que sube a las estrellas ofrezca un impactante contraste entre la armonía del universo y la turbulencia de la tierra, al mismo tiempo que muestra la insignificancia de ese puntito imperceptible que somos los que nos creemos el centro del universo (otro de los temas del filme).
Así como Hipatia encontraba la respuesta a sus preocupaciones científicas en la elipse, la película de Amenábar tampoco es un círculo perfecto, sino una elipse con momentos más logrados que otros. La relación de la protagonista con su esclavo puede ser contada con tanta delicadeza en su comienzo como con innecesaria redundancia en el final con esos molestos flash-backs. Aunque, quién está seguro de que la perfección está en el círculo.
En conjunto, considero que es una película absolutamente recomendable que plantea muchos temas interesantes y que merece la pena ver en la pantalla de un cine para disfrutarla en toda su grandeza.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Matar a un ruiseñor


Cuando alguien descubre a Atticus Finch sabe que una fotografía de su rostro podría aparecer en el diccionario al lado de la palabra 'bondad'. La película de Robert Mulligan es una de esas obras que cualquiera se atreve a calificar de imprescindible, sin duda una obra maestra del cine que todo el mundo debería ver en algún momento de su vida (cuanto antes, mejor). Matar a un ruiseñor (1962) está basada en la novela homónima de Harper Lee, galardonada con el premio Pulitzer y narra, desde el punto de vista y los recuerdos de la hija del protagonista, su vida con Atticus tras la muerte de su madre. Finch es un abogado respetable y un ejemplo para sus hijos, a los que educa de forma admirable, igual que admirable es la interpretación de Gregory Peck: impecable, profunda, magistral. Atticus tiene que hacerse cargo de la defensa de un ciudadano negro acusado de violar a una joven, a pesar del rechazo de cierto grupo de la comunidad. La película es absolutamente brillante, llena de detalles, rodada con delicadeza y ternura sin caer en la sensiblería, a la vez que una lección de cine y de humanidad.