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martes, 13 de febrero de 2018

Salinas, para comentar.


La voz a ti debida
(Versos 201 a 236)

«Mañana». La palabra
iba suelta, vacante,
ingrávida, en el aire,
tan sin alma y sin cuerpo,
tan sin color ni beso,
que la dejé pasar
por mi lado, en mi hoy.
Pero de pronto tú
dijiste: «Yo, mañana...»
Y todo se pobló
de carne y de banderas.
Se me precipitaban
encima las promesas
de seiscientos colores,
con vestidos de moda,
desnudas, pero todas
cargadas de caricias.
En trenes o en gacelas
me llegaban —agudas,
sones de violines—
esperanzas delgadas
de bocas virginales.
O veloces y grandes
como buques, de lejos,
como ballenas
desde mares distantes,
inmensas esperanzas
de un amor sin final.
¡Mañana! Qué palabra
toda vibrante, tensa
de alma y carne rosada,
cuerda del arco donde
tú pusiste, agudísima,
arma de veinte años,
la flecha más segura
cuando dijiste: «Yo...»

Pedro SALINAS


martes, 14 de noviembre de 2017

Texto de Bécquer para comentar. (4º ESO)


RIMA XLVIII

  Como se arranca el hierro de una herida
su amor de las entrañas me arranqué;
aunque sentí al hacerlo que la vida
        ¡me arrancaba con él!

  Del altar que le alcé en el alma mía,
la voluntad su imagen arrojó;
y la luz de la fe que en ella ardía
ante el ara desierta se apagó.

  Aún para combatir mi firme empeño
viene a mi mente su visión tenaz...
¡Cuándo podré dormir con ese sueño
          en que acaba el soñar!



miércoles, 14 de diciembre de 2016

Breve esquema para el comentario de textos.


Hay que analizar conjuntamente lo que el texto dice y cómo lo dice.

Puede haber distintas explicaciones válidas a un mismo texto.

La facilidad en el comentario sólo se consigue mediante la reflexión y la práctica.

Consejos para hacer un buen comentario de texto.

-          Evitar parafrasear el texto.
-          Leer despacio para descubrir lo que el autor quiso expresar.
-          Concebir el texto como una unidad en la que todo está relacionado.
-          No usar el texto para explicar detalladamente la vida y obra del autor ni temas ajenos a él.
-          El comentario no puede ser un simple inventario de figuras literarias.
-          Ser sincero en el juicio crítico.

  1. LECTURA COMPRENSIVA Y LOCALIZACIÓN DEL TEXTO (¿Qué dice?, ¿para qué lo dice? – intención del autor-, y ¿cómo lo dice? – organización del texto-.)

a)      Comprensión del texto: En una primera lectura atenta se debe tratar de entender el texto. La segunda y posteriores lecturas deben llevarte a subrayar palabras o párrafos importantes, a hacer anotaciones.

b)     Localización del texto

          Debemos acotar el texto en dos aspectos: como texto literario en sí; como obra dentro de la Historia de la Literatura.

Como texto literario: puede pertenecer al género lírico, dramático, narrativo; como subgénero puede ser novel, cuento, ensayo, tragedia, comedia, égloga, etc.

Como obra dentro de la Historia de la Literatura hay que indicar autor, obra, período, movimiento al que pertenece, características generales del movimiento, autor y obra que se reconozcan en el texto.

* Conviene comentar el punto de vista del autor. Si es un texto lírico predomina le punto de vista subjetivo; si es un texto narrativo hay que localizar el tipo de narrador: narrador omnisciente (utiliza la tercera persona), narrador objetivo, narrador testigo (combina la primera y la tercera persona), narrador protagonista (utiliza la primera persona)…

  1. ANÁLISIS DEL TEXTO

En primer lugar debemos determinar el tema y la estructura.

  • Tema:

a)      Características del tema: tradicional o innovador, amoroso, moral, social,...
b)      Si es un tópico literario: carpe diem, ubi sunt, locus amoenus,...; debe explicarse y justificarse en relación con la época a la que pertenece.
c)      Si es un tema habitual del autor o de la corriente literaria a la que pertenece.

  • Estructura: la división del texto en partes relacionadas entre sí. Solamente si es necesario o relevante para explicar el texto.

Análisis de la forma y el contenido

No es posible, en ningún caso, separar lo que dice el autor de cómo lo dice, el contenido de la forma. Cada rasgo formal que encontramos en el texto refleja algo del contenido.

Podemos estructurar en tres apartados los rasgos formales del texto literario, dependiendo del plano de la lengua al que afectan: nivel fónico, nivel morfosintáctico, nivel léxico-semántico. Nunca debe presentarse un comentario en el que los diferentes planos estén organizados de forma independiente y separada. Esta división sólo sirve para organizar ideas y delimitar ciertos aspectos, para evitar que se escapen detalles.

a)      Plano fónico: Si estamos ante un texto en verso, en primer lugar debemos realizar el análisis métrico y después explicar la estrofa y el verso. Luego las figuras que afectan al plano fónico: aliteración, onomatopeya, paronomasia,...
b)     Plano morfosintáctico: Son las categorías gramaticales y su combinación sintáctica.

-          Si destaca el uso nominal frente al verbal es que predomina el estatismo sobre el dinamismo y el ritmo, por tanto, es más lento. Si abunda el uso de sustantivos concretos sobre los abstractos puede predominar la objetividad sobre la subjetividad.
-          Es de especial relevancia el uso del adjetivo como elemento embellecedor de la lengua literaria: ayuda a hacer valoraciones subjetivas, clasifica y transforma la realidad, resalta cualidades,... Prestaremos especial atención al epíteto.
-          Si lo que predomina es el uso de verbos el texto será dinámico, narrativo.
-          Las figuras que afectan al plano morfosintáctico son: epíteto, pleonasmo, asíndeton, polisíndeton, anáfora, epanadiplosis, hipérbaton, paralelismo,...

c)      Plano léxico-semántico: frecuencia de determinados tipos de palabras, la selección, la riqueza... También el uso de arcaísmos, cultismos, vulgarismos, etc. Las figuras que afectan a este plano son muchas: homonimia, polisemia, antítesis, paradoja, juegos de palabras, perífrasis, ironía, hipérbole, personificación, metáfora, metonimia, símbolos, imágenes, etc.


  1. CONCLUSIÓN Y JUICIO CRÍTICO
          Podemos acabar con un brevísimo resumen que destaque los aspectos que más nos han llamado la atención por su fuerza expresiva, por la originalidad… Se trata de hacer una síntesis que resuma las ideas principales de nuestro comentario. Es especialmente importante dejar cerrado el comentario, que no dejemos un final abrupto ni incompleto.


jueves, 19 de mayo de 2016

Para el final de etapa.



“Ítaca”

Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.
C. P. Cavafis



Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.
Antonio Machado




“Palabras para Julia”

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

J. A. Goytisolo


martes, 1 de marzo de 2016

LIRAS en 4º de ESO (2015-2016)


¡Cuántas desilusiones!
grita aquel cielo repetidamente.
¡Siento como bofetones!
tenía él en mente.
Dice “lo siento” pero yo sé que miente.


Tengo pocas funciones;
mas prefiero dejar a esa incompetente,
con sus lamentaciones
y su color de tinte.
¡A gritos pide papel absorbente!


Cubriendo con algodones
todo mi espacio abusivamente;
poco a poco, botones,
otrora una fuente.
La pena yace en mí acentuadamente.


¿Qué hacer con sus bajones?
Debo resolverlo inexorablemente;
no más chaparrones,
sólo luz retornante.

La alegría acerca a la siguiente.

Minerva (Beatriz Martín)



Gotas de oscuridad,
que se precipitaron con hastío,
presas de infelicidad,
esperando un vacío,
que una vez, contuvo aquel frío.

Lágrimas de adversidad ,
que a pesar de todo siguen corriendo,
resbalan con claridad,
todas están cayendo,
los sueños , se están desvaneciendo.
Caperucita Roja (Celia Critikián)

El lago está calmado,
parece estar nervioso, pero no,
En realidad, está sereno,
parece estar frío,
pero está realmente cálido.

Está en todas partes,
Está en la luna, también en el sol,
Se encuentra en tus estanques,
y también dentro de mí,
este lago, es tu corazón.

Adolfo (Guillermo Martín)



Si la vida es así,
si a veces tan rápida y otras tan lenta,
cierra los ojos di
escríbelo en la arena
di por qué queda tan lejos mi meta.


Y la vida es así,
si a veces tan rápida otras tan lenta,
en un parpadeo fin
en tiempo te das cuenta,
que los errores están a la vuelta

Y es que en el universo
nuestros problemas se quedan en nada
en su tamaño inmenso
en la tierra habitada,
viviendo la vida sin paradas

Y dime tú que me lees
si tenemos buena vida con amor
si le quisiste una vez,
le odiarás por tu dolor,
quedando en el olvido por falta de valor.

Rosa (Elena Saborit)


LIBROS

Antiguos y aburridos
los considera muchísima gente.
Como suaves silbidos,
que desde un viejo puente,
no se escuchan, debido a la corriente.

La gente se equivoca,
pues los libros no han sido olvidados,
y su fama, no es poca.
Ellos son mis aliados,
por eso, están siendo homenajeados.

Por mi cabeza vuelan
las historias de los libros que leí,
y aunque algunas duelan,
no importa, eso aprendí.
Y con todas ellas juntas, yo crecí.

Soy así gracias a ellos,
pues con cada uno, viví algo nuevo.
Chupé sangre de cuellos,
a un dragón robé un huevo,
y al oír “Always”, aún me conmuevo.

Lo increíble de leer,
es que más de una vida tendrás.
En magia podrás creer,
y en escobas volarás.
Siempre en tus manos, un libro ansiarás. 

Lily Evans (Arelis González)



El sonido del viento
me transporta a mi tierna infancia,
una época de cuento
con su dulce fragancia
y aquellos inocentes pensamientos.

Y no quedo exento
pues fue época de tolerancia
y también de crecimiento.
Quizás de discrepancia
pero siempre de clara inocencia.

Pink Lady (Carlota Martínez-Atienza)


Si yo pudiera verte
¡Oh bella mar que bonita eres tú!
Con ese viento fuerte,
las olas con su ímpetu,
¡El fuerte sonido de tu espíritu!

Lo que haces es arte
¡Oh bella mar que bonita eres tú!
Si yo alcanzara a verte…
O pudiera sentirte…
¡Quisiera ser tan perfecta cómo tú!

Choki (Sofía Macho de Quevedo)




En honor a Joserra
yo hago esta lira de corazón,
pues yo como poeta
saco cincos cual ladrón.
Quiero sacar un poco más por favor.

Con mi sangre de honor
y total discreción de camaleón,
apruébame por favor
querido Jose Ramón.
Te dedico el poema con razón.

Waltacho (Ignacio Fernández-Oliva)





martes, 13 de octubre de 2015

Textos románticos de 4º ESO


A continuación dejo algunos de los textos que habéis enviado inspirados por la pintura de Friedich. De regalo, una fotografía de la visita al Museo del Romanticismo.



Él busca, entre las olas, una respuesta, una solución, o quizás tranquilidad. Serena, dulce, y al mismo tiempo, amarga.

Parece haber llegado de un gran duelo, y estar reflexionando sobre ello.

Parece concentrado, al mismo tiempo que triste. ¿Y qué hace este señor sobre una roca? ¿Tan parado y apacible? ¿Tan sereno e imperturbable? ¿Tan sosegado e indolente?

¿Son sus pensamientos los que le han llevado hasta ahí, o no son más que simples cavilaciones?
¿Qué especula, qué observa, qué quiere?

¿Será un gran amor prohibido? ¿Una simple pérdida? ¿Recuerdos imborrables? ¿Y por qué tanto misterio, tanta tristeza?

Algo oculta, con claridad, que al mismo tiempo quiere mostrar, pero no hay vestigios de su exacta condición.

Así pues, dejo vacía la pregunta, la cual espera respuesta inescrutable.


Ana G.



Y después de todo por lo que había pasado Eric, ahí estaba, sólo, divisando ese mar de nubes que se agitaba embravecido ante sus ojos, con olas de niebla que chocaban contra las altas montañas.

Él, sin embargo, no sentía la tempestad de ese mar que le rodeaba; no sentía la belleza del paisaje que contemplaba; no sentía el miedo de estar al borde de la montaña más alta. Simplemente, no sentía.

Tenía la mirada fija en algún lugar del horizonte. Pensaba si había valido la pena todo su esfuerzo, todo su amor. Intentaba encontrarle sentido a todo, pero no lo conseguía. Para él, el sentido de la vida había muerto junto con su querida esposa.

De hecho hacía unas horas, en el funeral de su mujer había dicho:

    “Sin ti, amor mío
no soy nada, estoy vacío.
Juré ante Dios,
 nuestro Señor
estar siempre contigo,
 y sin embargo,
aquí estoy y te digo:
Espérame allí donde estés,
que pronto contigo me reuniré.”

Entonces, Eric creyó ver a su mujer como un ángel ante él, esperándole, y sin temor a la muerte dio un paso más. Estaba a tan sólo unos centímetros de una caída que acabaría con su vida sin sentido, pero se sujetaba gracias a bastón que llevaba hoy, a juego con su mejor traje; aunque nada de eso importara.

El ángel, bello y luminoso, seguía allí. Eric empezó a llorar y dirigiéndose al ángel dijo: “Voy”. Y justo cuando iba a dar su último paso, escuchó que alguien decía: “Papá, espera, no te tires por favor, te necesito.”

Y fue entonces cuando recordó que no estaba sólo, que tenía una preciosa hija de cabellos dorados que le esperaba a la sombra de un manzano cercano, y sin pensárselo dos veces retrocedió lentamente y vio a su niña. Era igual que su madre. Y por fin supo lo que tenía que hacer. La abrazó. 

Arelis




Me desperté exaltado, no sabía qué me había pasado durante la larga noche. No le di importancia; me senté en la cama y me levanté. Me sentía muy incómodo ya que no recordaba en ese momento qué hacía vestido de aquella manera.

Por la mañana al salir de casa todo el mundo me miraba por alguna extraña razón que no sabía explicar. Hasta que una niña pequeña que iba con su madre dijo: “Mamá es ese señor; es el viajero”. Al escuchar esto fui rápidamente a mi precioso y relajado lugar para intentar entender qué es lo que ocurría.

No sabía por qué pero todo el rato pensaba en lo que había pasado antes; pero no en lo que dijo la niña sino en aquella mujer. Todo el rato pensaba en ella; en su pelo rubio rizado, en sus ojos tranquilos y serenos.
Cuando de repente se acerca la niña de antes y se sienta a mi lado. Me di la vuelta pero no estaba su madre ni nadie que la buscara.

Le pregunté: “¿Niña, te has perdido?” y me dijo: “No”; muy tranquila.
Después de un tiempo en silencio los dos, me dijo la niña: “Tú si te has perdido”; yo no entendía nada pero seguidamente continuó hablando: “Sí señor, usted se ha perdido. ¿Verdad que desde que hoy salió de su casa estaba completamente descolocado?”. Seguí escuchándola y le respondí: “Niña no sé de qué me estás hablando”. Seguidamente ella dijo: “ Sí, usted sabe perfectamente de lo que le estoy hablando señor. Usted no se querrá acordar pero ayer de madrugada estaba asomada en mi balcón y le vi pasar. Se sentó justo aquí y empezó a mirar durante un largo tiempo este mar enneblecido.  No sé por qué pero de repente vi cómo empezaba a caminar sin ningún rumbo fijo; se le notaba que estaba pensando en alguien ¿verdad?”.

No sabía cómo esta niña tan pequeña podría estar diciéndome esto, pero de todas formas le respondí: “ Sí, bueno, la verdad...” Cuando me dijo: “Claramente sí, señor estaba pensando en mi madre”.
Le pregunté: “¿Cómo sabes eso tú niña?”, cuando me dijo: “ Porque a mi madre Niebla le ocurre lo mismo. Últimamente le ve todas las madrugadas, igual que le veo yo ahí pensando”.
Le dije a la niña: “ Lo que me estás tratando de decir es que Niebla, tu madre, ¿piensa en mí?.  Respondió la niña: “Correcto señor.”
De repente se oye una voz por detrás: ¡Hija, hija! , era Niebla buscando a su hija desesperada. De pronto se acercó Niebla y me dijo: “Muchas gracias señor por estar con mi hija, últimamente no sé qué le ocurre”.
Le respondí: “De nada mujer, hemos estado muy bien acompañados; hasta otro día”.

Ya se fueron y me quedé de pie mirando aquel exótico paisaje.
Yo solo frente al mar de NIEBLA.

BEATRIZ MARTÍN MARTÍN 





Y allí estaba admirando la niebla, como mar enfurecido en una tormenta; no sabía qué hacía ni cómo había llegado hasta aquel hermoso lugar, pero sentía una enorme presión en el pecho por la cual me costaba respirar.

Tenía el rostro mojado, me escocían los ojos, tenía la nariz colorada; todo indicaba que había soltado alguna que otra lágrima pero yo no lo recordaba.
Empecé a pensar.

Había sido un duro día: aquella mañana me desperté sobresaltado. Escuché gritos en la calle: “¡La novia ha llegado!”. El rostro de aquella mujer estaba tapado con un largo velo blanco pero creía conocerla. Me acerqué. Ella puso cara de melancolía y me miró tiernamente a los ojos ¿Por qué me miraba así?

Aunque no sabía el porqué de esa mirada de ternura y compasión me hizo empezar a pensar.
Pensando llegaría a este lugar ya que no recuerdo el camino. El lugar en el que me encontraba me transmitía calma y paz para poder pensar en aquella mujer a la que acababa de ver con ese esplendoroso vestido blanco.

Tenía lagunas en la memoria, recordaba vagamente ese rostro y pensé: la vi en un bar, en una fiesta…
 Entonces recordé.

Recordaba aquella cara aunque más joven, con aparato dental y con algún que otro granito; pero era ella, definitivamente; ella no era la más popular ni la más lista pero para mí era la chica más guapa del colegio; ella era la chica que me abrió su corazón y la que fue mi primer amor.

Carlota Atienza




El sabio llegó hasta aquel acantilado, atravesando un camino interminable hasta su fin.

Había visto cosas impactantes, desde el nacimiento de una rosa, hasta la muerte de la misma. Había sentido amor y dolor, pero sobre todo una soledad inhumana que se apoderaba de él a cada paso que daba. A cada paso que había dado.

 Había tratado de encontrar la respuesta a una simple pregunta: ¿Por qué no alcanzamos la inmortalidad ?

La respuesta era sencilla. Porque al final todos deseamos morir, todo es efímero, inconstante, todo pasa y cambia. Pero lo único atemporal, lo único que no cambia, es la muerte.

Y tras esta deducción el Sabio saltó al vacío, realizando el último cambio que habría en su vida.

Celia Critikián




El viajero se acomodó sobre la roca. No sabía muy bien por qué había terminado allí, solo. Quería cubrir espacios en blanco que aparecieron en su cabeza hace solo unos días.

Meditaba y meditaba sobre sus abrumadores pensamientos, estaba confuso y tenía un sentimiento de soledad, de lejanía hacia el mundo y estar en aquellos espacios de la naturaleza le hacía reflexionar todavía más, le hacía pensar  y meditar sobre el universo, como si algo o alguien le hubiera llevado hasta ese terreno donde estaba en aquellos momentos. Su transfiguración era inmediata, su cambio de ánimo fue inminente, había subido allí para aclarar sus ideas, pero se encontró con tal paisaje y tantos sentimientos se le vinieron a la cabeza, que solo pudo dar un paso sobre la roca donde se encontraba. Y suspiró, apreció ese lugar que tan conmovedor le pareció donde cabían más emociones que preocupaciones.

Mónica Poza