domingo, 4 de agosto de 2013

"Intemperie", de Jesús CARRASCO



Un niño escapa de su casa y es perseguido por un alguacil. No sabemos de qué ni de quién escapa ni por qué (al menos no hasta tiempo después, que sospechamos los motivos). Lo que sí conocemos desde el principio es que la “aventura” va a ser una experiencia dura, muy dura. Los momentos de tensión se acumulan ya en las primeras líneas, las descripciones detalladas dan la medida del sufrimiento del protagonista, y el paisaje se revela como el elemento imprescindible que refleja y condiciona la narración.

Conviene no desvelar mucho del contenido de la novela, una narración en la que los conceptos de dignidad, venganza, comprensión, solidaridad, justicia, crueldad, violencia, o humanidad están muy presentes. Las descripciones del paisaje combinan la perspicacia de la observación con el lirismo y el uso de un acertadísimo vocabulario que nos obliga a “mirar” de nuevo. Ese lirismo que se mezcla con la sequedad y la dureza de lo que se está narrando producen en el lector sensaciones encontradas.

Ninguno de los protagonistas tiene nombre en esta especie de wertern ibérico, como se le ha calificado en algún medio; las comparaciones con Delibes o McCarthy  se han multiplicado.

Es una novela corta, seca, dura y poética, difícilmente olvidable.


La intemperie le había empujado mucho más allá de lo que sabía y de lo que no sabía acerca de la vida. Le había llevado hasta el mismo borde de la muerte y allí, en medio de un camino de terror. Él había levantado la espada en lugar de poner el cuello. Sentía que había bebido la sangre que convierte a los niños en guerreros, y, a los hombres, en seres invulnerables.



sábado, 13 de julio de 2013

"Soy leyenda", de Richard MATHESON (1954)




El último hombre del mundo estaba irremediablemente encerrado en sus ilusiones.

Hace unas semanas, el 23 de junio, murió Richard Matheson, el autor de esta célebre novela llevada al cine en tres ocasiones, la última de ellas con un extraordinario éxito. Matheson, escritor y guionista, no es sólo el autor de Soy leyenda, sino que en su imaginación, y en su obra, está el origen de muchas otras historias que han pasado ya al imaginario común: El increíble hombre menguante (convertida en clásico del cine gracias a la adaptación que realizó Jack Arnold y en la que el propio Matheson trabajó como guionista) o los guiones que escribió para 'The twilight zone' ("La dimensión desconocida"). Recibió varios premios a lo largo de su carrera, y se convirtió en un nombre imprescindible de lo que se ha llamado 'Fantaciencia'. 

También es responsable de la historia en la que se inspiró la primera película de Steven Spielberg, El diablo sobre ruedas (Duel).

En Soy leyenda, Robert Neville es el último superviviente humano de la Tierra. Acosado por unos vampiros que se han adueñado del planeta sólo puede salir de día a la calle y encerrarse en su casa por las noches para evitar ser aniquilado. Su aventura nos lleva de sus recuerdos, cómo fueron despareciendo todas las personas que conocía, su propia familia, a la esperanza de un posible futuro si encuentra una solución a través de sus investigaciones. 

La voz de Neville es la de un superviviente que no sabe por qué tiene que seguir siéndolo, si merece la pena mantener su vida si es el último de su especie. Quizás por ello tiene la obligación de sobrevivir. 

El final de la novela proporciona al lector un excelente momento de reflexión y tensión, decepción y derrota que la eleva notablemente.


lunes, 8 de julio de 2013

Searching for Sugar Man (Malik Bendjelloul, 2012)




Una historia como esta necesitaba ser contada. Rodríguez, un músico al que contratan para grabar un disco a comienzos de los 70 y del que esperan un éxito espectacular, pues creen que es un artista único y con un enorme talento, no consigue ninguna repercusión. Tampoco con su segundo disco. Poco después desaparece para siempre. Nadie en Estados Unidos sabe nada de él. Nadie lo recuerda ni lo conoce. Uno como tantos que pasa sin pena ni gloria y del que nadie se vuelve a acordar.

Pero al mismo tiempo, en Sudáfrica, se convierte en el artista más famoso del momento; más que Bob Dylan, más que los Rolling Stones, más que Elvis. Sin embargo, a pesar de haber vendido millones de discos la noticia no sale de allí.

Unos aficionados a la música y periodistas intentan averiguar cómo es posible que no se llegase a saber jamás que Rodríguez era una superestrella en Sudáfrica. Se cuentan muchas historias sobre cómo murió Rodríguez: se pego un tiro en el escenario, se prendió fuego, murió víctima de las drogas…

La fascinante historia de este extraño músico es una lección de vida. Emocionante, sorprendente, apasionante, triste y hermosa.


jueves, 4 de julio de 2013

ALICE MUNRO. Mi vida querida.




Alice Munro es una de las mejores escritoras del mundo. Es muy difícil hacer una afirmación así, aunque después de leer sus relatos (por los que es admirada mundialmente) a uno no le quede duda si alguien lo dice. 

Su última colección es Mi vida querida, que incluye diez cuentos más un "finale" con cuatro piezas, de las que Munro dice que "no son exactamente cuentos. Forman una unidad distinta, que es autobiográfica de sentimiento aunque a veces no llegue a serlo del todo.". Separar vida y literatura en Alice Munro no es nada fácil. En uno de estos textos ella misma escribe: "[...] porque esto no es un cuento, tan solo es la vida.".

Los relatos de Alice Munro son, como se dice a veces, como novelas, pequeñas pero grandes a la vez. Enormes historias en las que es tan importante lo que se dice como lo que no se dice. El lector debe estar atento e interpretar toda la información de la que no dispone. La sencillez.

Hay relatos duros, de personas que sufren por algo que les pasó, o que no les llegó a suceder, personas solitarias, tristes... De entre todas, destacaría una pieza, "Amudsen", absolutamente brillante y fascinante. Aunque cada uno de los relatos es una obra exclusiva, única.

Dice acertadamente Antonio Muñoz Molina en un excelente artículo, que "la lectura que piden los cuentos de Mi vida querida no es la de la prosa sino la de la poesía... una revelación de algo que no se agota porque está en las palabras y un poco más allá de ellas.".

http://cultura.elpais.com/cultura/2012/12/05/actualidad/1354706700_118614.html

viernes, 28 de junio de 2013

THE WINERY DOGS (2013)



Tres músicos con licencia para tocar… lo que quieran. Tres nombres imprescindibles del rock de alta calidad, de enorme prestigio y respetadísimos en el mundo de la música en general. En estos tres vértices hay un enlace claro, que es el de Billy Sheehan y Richie Kotzen, ambos compañeros en la penúltima encarnación de Mr. Big. Uno podría suponer que habrá elementos que recuerden a aquella banda, y los hay. Pero aquí hay un peso enorme de la personalidad del guitarrista que, asombrosamente, combina  a la perfección con los de la clásica banda del bajista. Por tanto, el resultado es una irresistible mezcla de ambos elementos que se sustenta en dos columnas: el blues y el hard rock. El hecho de que las dos influencias sean evidentes no da como resultado un monstruo bicéfalo, sino una creación jugosamente diferente, espectacularmente rica y alucinantemente adictiva. El otro vértice es Mike Portnoy, que podría aportar el elemento técnicamente más progresivo dado el carácter de virtuosos de sus otros dos compañeros, pero eso en esta banda no va así. Y si se ha seguido la trayectoria de los últimos trabajos de Portnoy se sabrá que sus inquietudes actuales no van por ese camino, al menos no exclusivamente.

Si alguien me pidiera que definiese con una palabra qué es este disco, no le haría ni caso, claro; pero si quisiera hacerlo, elegiría la palabra ‘ritmo’. Este disco es puro ritmo, una de las cualidades esenciales de la música. Tanto es así, que cuando uno se quiere concentrar para analizar el contenido del álbum se da cuenta de que se olvida de ello porque queda atrapado, como hipnotizado, embrujado por el sinuoso ritmo de las canciones, contagiado sin remedio por las líneas de bajo, las melodías de las voces, el marcado compás de la batería, los acordes y riffs de la guitarra. Y es porque en este trabajo la base fundamental, aquella que casi nunca se aprecia en un grupo, es la base rítmica: bajo y batería que, ridículo es que lo diga, pero es antológica. Qué placer es escuchar estos dos instrumentos con un sonido tan natural, haciendo lo que se supone que deban hacer: no sólo marcar el ritmo, es que son el ritmo.

Otra idea que puede pasar por la cabeza del que lea los nombres de los integrantes de The winery dogs, es que seguramente se vaya a encontrar con un ebrio ejercicio de excesivo virtuosismo, en el que las canciones sirvan para que se luzcan estos tres señores. Un buen músico, como los grandes poetas, conoce el valor del silencio. Decía Beethoven aquello de “No rompas el silencio si no vas a mejorarlo”. Sheehan, Portnoy y Kotzen lo saben muy bien.

Y sin embargo, lo mejor de todo es que éste es un álbum de una riqueza casi inagotable, y por encima de eso, un disco para disfrutar como con muy pocos. Uno de los que, con el paso del tiempo, cualquiera se enorgullece de tener en su discoteca. No importa que no se sea un entendido en la técnica instrumental, pues la canción está por encima del resto, y aun así, cualquiera va a encontrar infinitos detalles que hacen grande un trabajo discográfico, que convierte en arte lo que en principio no es más que un entretenimiento.

No voy a pararme en detallar cada uno de los jugosísimos momentos que nos regalan The winery dogs; baste señalar que canciones como “The other side” son un festín, “Not hopeless” es casi una orgía rítmica, y que las baladas y medios tiempos merecen una mención especial, pues quien no se emocione con la belleza de “Damaged” o de “The dying” es que tiene algún cable suelto por ahí dentro.








lunes, 3 de junio de 2013

MARAGOLD




Al comentar esta nueva aventura de Greg Howe, uno se siente tentado de utilizar la expresión pedante ‘Rock con mayúsculas’. El respetado guitarrista se había unido a dos de sus acompañantes en anteriores aventuras instrumentales, el bajista Kevin Vecchione y el batería Gianluca Palmieri, con la intención de formar una banda con cantante. Al principio probaron con una voz masculina, pero más tarde, tras la marcha de ésta, encontraron a Meghan Krauss. Si no hubiesen tenido una banda tendrían que haberla formado sólo para poder tenerla a ella como cantante. Es una fiera, salvaje y delicada, que ha bebido directamente de los enjuagues bucales de Aretha Franklin y ha absorbido el aliento de Ann Wilson.

Con todo ello, el cóctel es casi molotov. Cuatro tipos perfectamente compenetrados, con una base de rock clásico, blues, fusión, y tendencias de improvisación, que descoyuntan al más pintado. Las raíces del rock y las técnicas más depuradas se combinan con naturalidad en este álbum de tremenda riqueza.

Las canciones funcionan de un modo asombroso, y además tiene una virtud esencial: son capaces de captar la atención del oyente con los primeros acordes, con las primeras notas, algo nada fácil, pues es bastante habitual que al escuchar una canción haya que esperar a ver cómo evoluciona. En el disco de Maragold sólo hay que dejarse llevar y esperar con ansia el desarrollo que nos lleva a los momentos álgidos del estribillo, el solo de guitarra, las progresiones de la base rítmica (esencial en todo el trabajo) y dejarse envenenar por la desgarradora y sensual voz de Meghan Krauss. Con todo ello el aficionado asiste con asombro a algo poco frecuente: tener la sensación de que es un espectador privilegiado en  el espectáculo incomparable de la creación musical, como si fuese testigo del proceso mágico de ver nacer y crecer una canción con los elementos básicos de la misma: una guitarra, un bajo, una batería y una voz. Porque aunque parezca algo obvio o tonto, aquí los instrumentos suenan a instrumentos musicales, y uno no es consciente de ello hasta que lo experimenta, y entonces se da cuenta de la cantidad de efectos que se usan habitualmente.

Las canciones en este trabajo no son el medio que usa el virtuoso guitarrista Howe para lucirse, como algunos podrían sospechar; para ello graba otros discos. Con Maragold busca la banda de rock, de blues, de fusión, pero sobre todo busca la canción, y de esas hay aquí diez de las buenas. El tema de presentación es brillante. “Evergreen is golder” muestra esa contundente aleación de estilos que he citado. La entrada de la voz de la Krauss es salvaje, mostrando fuerza y sabiduría, y la base rítmica funciona a la perfección. También está presente otro de los rasgos característicos del álbum que es los solos de Greg Howe, brillantes, limpios y originales, mezclando como a él le gusta los estilos de fusión, jazz y rock.

Entrada de batería y ritmo entrecortado de guitarra para “Saturday sun”, y espacio entre las líneas del pentagrama para el lucimiento y disfrute del cuarteto que adorna con sus instrumentos cada compás de la canción. Magistral el solo de Howe, muy original, con influencias setenteras del rock psicodélico. La canción no da tregua a las piernas o cualquier otro miembro susceptible de seguir el ritmo.

Más actual resulta “Oracle”, sustentada en los sugerentes malabarismos vocales de Meghan y con un estribillo dramático intensificado por unos excelentes arpegios de guitarra. El puente es muy bueno y hace de trampolín para un gran solo de guitarra.

Uno de los platos fuertes, a mi juicio, (y eso que el menú que presenta Maragold es para rebañar hasta la última nota) está en “Paradigm Tsunami”. Aquí la fusión es total, la sinuosa línea vocal de Krauss hipnotiza y el endiablado solo de Howe deja desorientado a cualquiera. Mezcla de salvajismo y melodía magníficamente remarcado por la excelente base rítmica y la intensidad que imprime Palmieri. Esa misma locura se apodera de la zeppeliniana “Magic pain”, otro de los momentos álgidos del álbum.

Asimismo “Penniless and Sane”, más melódica aunque igualmente contagiosa, le hace a uno adorar la música. No hay artificios ni trucos: es rock.

Los temas suaves no son cosa de poco: “Cry” tiene un estribillo difícil de olvidar, a pesar de que no es mi favorita. Prefiero “Story’s ending” o la bluesera “Boom boom tap (dance on)” que cierra el disco con creciente intensidad.

¿Dónde está el secreto para que un disco de estas características lo atrape a uno y no pueda hacer nada para evitarlo? No lo sé. Quizás es lo que llaman la magia de la música. Cuando deja de sonar, como al final de “Boom boom tap (dance on)” uno siente como si lo hubiesen abandonado de noche en mitad del desierto, y es entonces cuando es consciente de la necesidad que tiene de ella.





martes, 21 de mayo de 2013

LAS MEJORES NOVELAS ESPAÑOLAS DESDE EL AÑO 2000


El diario ABC ha hecho pública una encuesta en la que un centenar de personalidades del mundo de la cultura ha elegido las mejores novelas que se han publicado desde el año 2000.

http://www.abc.es/cultura/libros/20130519/abci-noveladelsiglo-201305191751.html


Las 10 mejores novelas

1º «La Fiesta del Chivo»
Mario Vargas Llosa

Esta ficción histórica ambientada en la dictadura de Trujillo es también un alarde de documentación y una novela estructurada magistralmente. Vargas Llosa reflexiona sobre la libertad desde el delirio del poder dictatorial y su recuerdo. Pero también es una obra llena de tensión narrativa. La novela que la encuesta pone en primer lugar es también la única votada del autor y esa concentración de votos permite subrayar el peso específico de la novela en la inmensa obra del Nobel.

2º «Crematorio»
Rafael Chirbes


La aparición de «Crematorio» y de su continuación, «En la orilla», ha supuesto un revulsivo realista en la narrativa española. En esta obra el autor valenciano hace una radiografía de la descomposición de la sociedad inmersa en una crisis social con una corrupción que empapa todas las capas. El sobrecogedor retrato está trazado en una trama magnífica e inapelable que le ha convertido en un referente del estado de ánimo del fin de época que nos ha tocado vivir.

3º «Tu rostro mañana»
Javier Marías

Su ciclo narrativo más ambicioso está compuesto por «Fiebre y lanza» (2002), «Baile y sueño» (2004) y «Veneno y sombra y adiós» (2007). Una obra total que enfrenta a su autor con temas fundamentales como la mentira, la violencia, el miedo o las metamorfosis que pueden sufrir los seres que amamos. Si un escritor es su estilo, en «Tu rostro mañana» está el mejor Javier Marías. «Aspiro a lograr lo imposible», declaró el creador al concluir el último tomo. Lo cierto es que lo logró con creces.

4º «Soldados de Salamina»
Javier Cercas

Un episodio poco conocido de la Guerra Civil española, documentado como un reportaje fidedigno, explica el éxito de esta ficción respaldada por la crítica y el público.

5º «La sombra del viento»
Carlos Ruiz Zafón

Éxito internacional sin paliativos, la vuelta a lo mejor del folletín de Carlos Ruiz Zafón ganó el favor del público y nos regaló el cementerio de libros olvidados.

6º «Los enamoramientos»
Javier Marías

¿Qué se esconde tras la muerte de un empresario a manos de un aparcacoches? ¿Es un crimen casual o planeado? Marías explora todos los ángulos de este prisma en forma de novela.

7º «La piel fría»
Albert Sánchez Piñol

La aventura en un faro del fin del mundo. Ese es el lugar sobre el que este escritor construyó un relato lleno de misterio y conmoción. El éxito de «La piel fría» habla de una nueva forma de narrar.

8º «El mal de Montano»
Enrique Vila-Matas

Según Onetti, el mal de Montano es el que afecta a un escritor enfermo de literatura. Como el protagonista de esta historia, que termina formando parte de una logia de conjurados contra los enemigos de lo literario.

9º «Rabos de lagartija»
Juan Marsé

La realidad concreta y la ficción se mezclan en este magnífico retrato de la España de la posguerra. Momentos de infortunio, pero también de fantasmas y de amores que brillan en medio de la miseria.

10º «El día de mañana»
Ignacio Martínez de Pisón

Visión caleidoscópica de un tal Justo Gil, emigrante llegado a Barcelona que se convertirá en confidente de la Brigada Social. Quienes le conocieron o se cruzaron con él irán trazando su retrato.




La encuesta que ABC ha realizado entre escritores, editores, agentes y personalidades de la cultura ha elegido «La Fiesta del Chivo», de Mario Vargas Llosa, como la novela española del siglo XXI. La incuestionable calidad de su autor, premio Nobel de Literatura, ha decidido a un mayor número de votantes a inclinarse por este libro, que se publicaba justamente en el cambio de milenio, en el año 2000.
En el prólogo de la Feria del Libro de Madrid, ABC quiere así aportar una instantánea de la creación español actual. Después de varios años hablando en torno a la crisis, pensamos que también es bueno tener una visión retrospectiva de lo que los últimos trece años han dado de sí para nuestra literatura.
De este modo, la encuesta ha servido también para definir cuáles son lastendencias principales de nuestra literatura en los últimos trece años. Destaca enormemente, en un verdadero tú a tú con el ganador, la obra de Rafael Chirbes, que desde la óptica realista ha sabido retratar la profunda crisis (económica, moral, casi total) de la sociedad española de manera dolorosa y fidedigna.
Otros autores que han destacado en esta consulta son grandes valores, realmente sólidos, de la literatura española actual, como Javier Marías, Arturo Pérez-Reverte, Enrique Vila-Matas, Javier Cercas, Juan Marsé, Ignacio Martínez de Pisón, Fernando Aramburu, Mauricio Wiesental, Andrés Trapiello, Álvaro Pombo, Agustín Fernández Mallo...
Un caso aparte merecen algunos autores hoy superventas como Albert Sánchez Piñol, cuya literatura nació con el siglo y recibe algunos y relevantes votos. Destaca, en todo caso, también la aparición de la nueva literatura de grandes ventas, con Carlos Ruiz Zafón a la cabeza, como precursor, seguido de María Dueñas, Matilde Asensi o Juan Gómez Jurado. En todo caso, la complejidad de lecturas posibles es enjundiosa y permite plantear antes de la cita anual delParque del Retiro una mirada a algunos de los más interesantes libros que se han editado en los últimos años.
Pero en todo caso, la encuesta refleja mucho más, ya que da pistas sobre la riqueza de estilos y tendencias que los lectores tienen ante sí. En próximos días trataremos de seguir esas pistas.

Libro de portada

Se da la circunstancia de que el libro ganador, «La fiesta del chivo» de Mario Vargas Llosa, ha sido una de las pocas novelas que ganó el tema principal de la portada de un diario nacional. En efecto, ABC le dedicó aquel 2 de marzo de 2000 el espacio prominente, junto a la entrevista con el escritor, en la que reflexionaba sobre la importante relación entre la literatura y la conciencia y el aprendizaje de la libertad, que su misma obra representa. Comprometido con la vida pública tanto como con la literatura, es en la libertad y su defensa donde nuestro Nobel ha puesto desde siempre toda la carne en el asador.