lunes, 31 de diciembre de 2012

HEART. Versión de "Stairway to heaven"


Las hermanas Ann y Nancy Wilson, es decir Heart, tocaron esta emocionante versión del clásico de Led Zeppelin "Stairway to heaven". Se trata del acto de entrega del Kennedy Center Honours, el galardón más importante que entrega el gobierno de Estados Unidos a un artista. 

Miles, millones de veces has ido interpretada esta canción, tiene numerosas versiones, pero pocas tan extraordinarias como ésta. Los propios miembros del banda asisten emocionados a la interpretación de la canción en la que Jason Bonham, hijo del mítico batería del grupo cuya muerte supuso el fin de Led Zeppelin, toca el instrumento que su padre le enseñó. 

El vídeo que dejo aquí ha alcanzado más de dos millones de visitas en poco más de cuatro días. La canción es un clásico inmortal, pues tras cuarenta años sigue siendo tan misteriosa, conmovedora, mágica y  brillante como entonces.



http://www.kennedy-center.org/programs/specialevents/honors/index.cfm


viernes, 21 de diciembre de 2012

V CERTAMEN LITERARIO DE RELATO Y POESÍA MIO CID




V CERTAMEN LITERARIO MIO CID DE RELATO Y POESÍA DEL COLEGIO NUESTRA SEÑORA DE LORETO (Abril 2013)

BASES:

  1. Podrán participar en el concurso todos los alumnos de PRIMARIA, ESO y BACHILLERATO que estén matriculados en el presente curso así como TODOS LOS MIEMBROS DE LA COMUNIDAD EDUCATIVA del colegio Nuestra Señora de Loreto (antiguos alumnos, padres, profesores, personal de administración y servicio…).
  2. El tema será libre.
  3. Cada concursante sólo podrá participar con un único texto (deberá elegir relato o poesía).
  4. La extensión máxima para el relato será de cinco páginas (cinco hojas por una cara) y de 50 versos para el poema. Los trabajos se presentarán mecanografiados/impresos, en DIN A-4, cuerpo de letra 12, fuente “Times New Roman” o similar a  espacio y medio, con ortografía correcta. Los ganadores y finalistas deberán enviar, una vez entregados los premios, una copia del texto a la dirección de correo electrónico jose.gonzalez@colegioloreto.com.
  5. Se entregarán en el buzón de secretaría cinco copias de cada texto, numerados cada uno de ellos, en un mismo sobre cerrado. En el exterior del sobre deberá figurar el seudónimo del autor y el título de la obra, así como la categoría en la que participa. En el interior, junto con el relato o poesía, incluirá un sobre pequeño y cerrado que contendrá el nombre y apellidos del autor/a. En el exterior del sobre pequeño figurará también el seudónimo y el título de la obra.
  6. El plazo de presentación termina el 21 de marzo de 2013.
  7. El fallo del jurado, que será inapelable,  y la entrega de premios tendrán lugar el martes 23 de abril.
  8. La presentación al concurso supone la aceptación de sus bases.

PREMIOS:

  • Categoría A: Un primer premio y un finalista en el primer ciclo de Primaria.
  • Categoría B: Un primer premio y un finalista en el segundo ciclo de Primaria.
  • Categoría C: Un primer premio y un finalista en el tercer ciclo de Primaria.
  • Categoría D: Un primer premio y un finalista en el primer ciclo de Secundaria
  • Categoría E: Un primer premio y un finalista en el segundo ciclo de Secundaria.
  • Categoría F: Un primer premio y un finalista en Bachillerato.
  • Categoría G: Un primer premio y un finalista del resto de la comunidad educativa.

Los ganadores del primer premio en las categorías A, B y C recibirán un cheque regalo de 75 €. Los finalistas un cheque regalo de 25 €.
Los ganadores del primer premio en las categorías D, E, F y G recibirán un cheque regalo de 125 € y los finalistas uno de 50 €.

JURADO

El jurado del premio estará integrado por:

Jacinta CREMADES (Crítica literaria de El Cultural del periódico El Mundo)
Alejandro DE LA VEGA  (Presidente de APA)
Marta RODRÍGUEZ  (Ex alumna del colegio)
Eusebio DE FRUTOS (Director de Primaria)
Jesús SOTO (Jefe de estudios de Bachillerato)
Jorge DE FRUTOS (Profesor de Primaria)
Almudena GASCÓN Y MARÍN (Profesora de Biología)
Ana PALACIOS (Profesora de Historia y Arte)
Ángel GONZÁLEZ (Profesor de Filosofía)
María Teresa VICENTE (Profesora de Lengua y Literatura)
José Ramón GONZÁLEZ (Profesor de Lengua y Literatura)




Los premios podrán ser publicados en la página web u otras publicaciones del colegio.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

"La gran casa", de Nicole KRAUSS



Nicole Krauss está considerada en Estados Unidos como una de las escritoras jóvenes más relevantes de los últimos años. Obtuvo unas excelentes críticas con su anterior novela, La historia del amor, que se convirtió en un superventas. Está casada con el también escritor Jonathan Safran Foer, de quien ya comenté aquí Tan fuerte, tan cerca.

En su nuevo libro, La gran casa (que quedó finalista del prestigioso National Book Award), un enorme escritorio que tiene 19 cajones, uno de los cuales no puede abrirse, articula cuatro historias de pérdida, de dolor, de soledad y frustración, y también de amor. Se trata de cuatro historias con cuatro narradores diferentes, y no todas gozan de la misma intensidad y emotividad. En realidad, el lector tiene que ir uniendo las piezas que le hagan encajar las cuatro historias en una sola, lo cual posiblemente no tenga especial relevancia. Hay relatos que consiguen atrapar al lector y otros que puede que no lo hagan. Así Nadia, la primera narradora, una escritora que parece encontrar en su trabajo el consuelo a todo lo que no tiene y que recibe el escritorio (que parece haber pertenecido a Federico García Lorca) del poeta chileno Daniel Varsky, puede llegar a irritar por su ensimismamiento, quizás algo afectado y elitista, demasiado distante, a pesar de que al final se transforme en un personaje casi patético, digno de compasión.

Leah Weisz es la hermana de Yoav, a quienes conocemos a través de una estudiante que entra en contacto con ellos. Su historia es atractiva, más la que cuenta de los hermanos que la de ella misma en su relación con ellos.

Sin embargo, hay dos personajes verdaderamente conmovedores. Uno de ellos es Aaron, un anciano israelí que se dirige a su hijo de quien le separa una distancia insalvable, pues en realidad nunca ha llegado a conocerlo. El desgarro de sus palabras al tratar de hacer un último intento por comprenderlo y el sentimiento de culpa lo convierten en un personaje turbador, intenso y cercano. Por otro lado está Arthur, que proporciona una travesía hacia el final de la novela que la eleva emocionalmente por su búsqueda de un secreto, un misterio, que ha perturbado su vida conyugal: Lotte, su esposa, era una mujer hermética, cuya parcela de privacidad Arthur siempre había respetado: “Era una obra de arte, su silencio. Y me disponía a destruirlo”. Al acercarse a su objetivo se replantea toda su vida y llega a conclusiones, de nuevo enfangándose en la culpabilidad, para llegar a asegurar que “Mi amor por ella era un fracaso de la imaginación”.

Por todo ello, la sensación que queda al final de la lectura de La gran casa es de relativa satisfacción. Realmente placentera en algunos momentos y no tanto en otros, pues en algunas partes se hace fatigosa, si bien los buenos son ciertamente deleitosos.


sábado, 8 de diciembre de 2012

Dos cortometrajes de animación: LA LUNA y THE FANTASTIC FLYING BOOKS OF MR. MORRIS LESSMORE


Una buena amiga (cómo llamar si no a quien te proporciona cosas como éstas) me ha hablado de dos cortometrajes de animación que merece la pena ver. Uno de ellos es el que ganó el Oscar al mejor cortometraje de animación el pasado año. Se trata de The fantastic flying books of Mr. Morris Lessmore,   de William Joyce y Brandon Oldenburg. Se trata de un cortometraje que tiene mucho que ver con el mundo de los libros, con un personaje que tiene un gran parecido con Buster Keaton, mítico actor del cine mucho. Resulta paradójico que tanto él como toda la película sean mudos, tratándose de libros. 

Es muy bonito, con preciosos momentos como el del libro viejo. Creo que lo vais a disfrutar.


El otro es una delicia de Pixar. La Luna, dirigida por Enrico Casarosa. Se proyectaba antes de Brave y es un festival de deslumbrante imaginación y mágico lirismo. Supongo que algunos ya lo habéis visto, pero quién se resiste a otra dosis de néctar cinematográfico.




sábado, 1 de diciembre de 2012

José Manuel CABALLERO BONALD, Premio CERVANTES


El poeta, novelista y ensayista José Manuel Caballero Bonald, figura imprescindible de la poesía española, y superviviente de la llamada Generación de los 50 ha recibido el galardón más importante de la literatura en español, el premio Cervantes.

Caballero Bonald ya había sido galardonado en 2005 con el Nacional de las Letras y en 2006 con el Premio Nacional de Poesía. 

El Cervantes se entrega por toda una trayectoria.

Dejo una entrevista que le hizo Óscar López en el programa Página 2, tras publicar su poemario autobiográfico Entreguerras.




http://www.elmundo.es/elmundo/2012/11/29/cultura/1354195141.html

http://cultura.elpais.com/cultura/2012/11/29/actualidad/1354222741_141570.html

lunes, 26 de noviembre de 2012

"Tanto compartir...", por Javier MARÍAS



Disculpen mi ignorancia si en esta columna demuestro tenerla, como es probable, pero empiezo a estar preocupado por mis colegas escritores de todo el mundo y también por los cineastas, los dramaturgos, los compositores y cuantos se dedican a actividades "artísticas" que tradicionalmente han requerido concentración, esfuerzo, paciencia, continuidad, meditación y -a menudo- imprescindible soledad, sólo fuera para procurarse las demás cosas que acabo de mencionar. En un no muy interesante artículo del New York Times, "La presión de las multitudes", encuentro algún dato de interés. Por ejemplo, lo ocurrido con algunos proyectos que echaron a andar gracias a lo que se llama "crowdfunding", algo apenas distinto de las cooperativas de toda la vida. "El equipo responsable de Diaspora", contaba esa pieza, "que esperaba crear una abierta alternativa a Facebook, recaudó 200.000 dólares entre unas 6.500 personas, pero tres años después decidió crear otra empresa" (y, supongo, librarse así de la masa agobiante que lo había financiado en origen). Uno de los responsables "dice que estaban tan ocupados respondiendo correos electrónicos y fabricando camisetas para sus donantes que les quedaba poco tiempo para diseñar el programa informático. 'Nos empantanamos tratando de mantener relación con mucha gente', declaró". No me extraña, sobre todo si, además de exigir atención y que se le confeccionara una camiseta, cada donante quiso influir y que se tuviera en cuenta su opinión a la hora de diseñar el programa y crear la empresa. Es muy posible que así fuera, dada la tendencia al intervencionismo de la mayoría de la gente actual, más aún si ha pagado "algo" por participar.

También afirmaba ese artículo que "algunos pueden sentirse obligados a compartir" (la cursiva es mía). "La idea del escritor solitario está desapareciendo. El literato brasileño Paulo Coelho es partidario de la comunicación en Twitter y Facebook: 'La torre de marfil ya no existe', ha dicho". Hombre, por lo que escriba o deje de escribir Coelho no ando preocupado, la verdad. Pero sí por otros autores, cuya literatura sigo y aprecio, si se relacionan en demasía con las multitudes; si empiezan a "compartir" (verbo de moda, y odioso donde los haya) lo que imaginan y escriben con otros, antes de haberlo acabado. O si, como ya hacen algunos, abren la puerta a los lectores para que opinen sobre su nuevo proyecto y sugieran y hasta "colaboren", y encima presentan su disponibilidad como una innovación o una audacia. Ya los folletinistas del XIX se guiaban en sus entregas, a veces, por las querencias y las peticiones del público: daban más papel a un personaje que había caído en gracia o variaban los acontecimientos para complacer a sus seguidores. Solían pifiarla, en estos casos: edulcoraban las historias, las hacían previsibles. Las masas son previsibles y -como es lógico- gregarias, y lo que uno admira de un autor es, entre otras virtudes, su capacidad para sorprendernos y salirse de lo predecible. No sé, ¿se imaginan que Hitchcock hubiera consultado a sus fans si debía cargarse a la protagonista de Psicosis, con la que el espectador se ha identificado, antes de alcanzarse la mitad del metraje? Las multitudes se habrían llevado las manos a la cabeza y le habrían exigido que la mantuviera viva, sin duda, y Psicosis sería, como mínimo, una película mucho más convencional. ¿Se figuran a Flaubert preguntando si debía hacer morir a Emma Bovary o no? Conan Doyle mató a Sherlock Holmes Y tuvo que resucitarlo, en gran medida porque escribía sus aventuras en prensa y la muchedumbre se amotinó, y también -cosa importante- porque su propia madre lo conminó a devolverle la vida.

Hace ya muchos años recibí una amable carta de una señora. Tenía su futuro resuelto y se ofrecía a trabajar para mí como secretaria sin sueldo. Su única remuneración sería que yo le permitiera "asistir de cerca" a la creación de una novela mía. En seguida me imaginé las escenas: yo ante mi máquina, tecleando o pensando o corrigiendo a mano; ella, en una butaca próxima, preguntándome cada dos por tres: "¿Qué haces ahora? ¿Qué has puesto? ¿Has cambiado algo? ¿Qué estás pen­sando? ¿Alguna ocurrencia? ¿Cómo va a reaccionar este perso­naje?" Y con derecho a mirar, por encima de mi hombro, los borradores. Me habría paralizado, un infierno, me habría impedido escribir una línea. Si además le hubiera dado por opinar ("Me parece que ese adjetivo no va" o "No me gusta el cinismo de ese personaje"), creo que la habría estrangulado. Así que decliné su generoso ofrecimiento y me pregunto qué le pasa hoy al mundo para que tantos "se sientan obligados a compartir", a escuchar las ideas de cualquiera y a la ridícula "interacción", a dejarse vigilar y controlar, a fabricar camisetas en vez de diseñar programas. Si los escritores renuncian a ser los amos de los mundos que inventan; si se pliegan de antemano a las preferencias de sus clientes y ya no los pueden sobresaltar; si abandonan sus necesarias "torres de marfil" y se pasan media vida contestando correos y tuits, no les quepa duda: la literatura que nos interesa y deslumbra, a los individuos como a las masas, tendrá los días contados. En un libro uno habla y los demás escuchan -si quieren, claro está, nadie los obliga-. ¿Qué es eso tan pusilánime de que participen y hablen todos? Tiene nombre, y está reñido con la literatura: eso se llama un guirigay.

JAVIER MARÍAS

El País Semanal, 25 de noviembre de 2012

domingo, 25 de noviembre de 2012

Carta abierta del astronauta Pedro Duque.


Invertir en ciencia... por nuestros hijos.


Es preciosa la leyenda de José y el Faraón, y contiene una gran sabiduría. La leyenda nos enseña que es precisamente en los tiempos de vacas gordas cuando los gobernantes han de prepararse para los tiempos de vacas flacas, que antes o después vendrán. Habrá que reflexionar qué habremos de hacer cuando las vacas gordas vuelvan, y apuntarlo bien, que luego se olvida. Ya que no supimos guardar un quinto del grano producido como hubiera recomendado José, es importante ahora poner mucho cuidado en cómo repartimos lo que tenemos.

Los presupuestos de una familia, de una empresa o de las Administraciones públicas tienen dos grandes capítulos donde emplean los fondos: gasto e inversión. Inversión es el uso de dinero con la expectativa razonable de recuperarlo y sacarle rendimiento; gasto, el uso de dinero que no nos genera esa expectativa. Si hablamos de los presupuestos públicos, se podría decir que el gasto lo hacemos para nosotros y la inversión la hacemos para nuestros hijos.

Creo obvio que la educación primaria, la universitaria, la promoción de la ciencia y la de la tecnología son inversiones porque se pueden esperar razonablemente de ellas rendimientos futuros. Veo con mucha preocupación que se trate estas partidas como si fueran gastos. Una escuela de calidad es la garantía de que los mejores talentos se desarrollarán y producirán una generación de científicos y tecnólogos dentro de 10 o 20 años. La Universidad accesible a todos, según sus méritos y su esfuerzo, asegura la continuidad de este proceso para dentro de cinco o 10 años. Y las inversiones en fomento de la ciencia y la tecnología promocionan la conversión de todo ese talento en innovación que revertirá en nuevos productos, patentes, servicios y, en general, en sólida exportación en plazos aún más cortos.

Para trasladarlo a un área cercana a mí, la idea de que se “gasta mucho” en programas espaciales debe desterrarse por dos motivos. En primer lugar porque no se gasta sino que se invierte. Estudios económicos de entidades tan prestigiosas como la OCDE coinciden en que cada euro invertido en la actividad espacial reporta a la economía de un país entre 4 y 20 veces su valor: las posibilidades abiertas por el espacio hacen surgir infinidad de nuevos negocios y la innovación conseguida mejora los procesos de las demás industrias. En segundo lugar porque lo que se invierte no es mucho. Si repartiéramos entre todos los españoles la inversión pública de España en espacio cada año tocaríamos a... unos cuatro euros. En Europa la media es de 10, una décima parte que en EE UU. Comparémoslo con las cifras que se barajan por persona del coste de los rescates bancarios, por ejemplo. Y con esa pequeña inversión hemos conseguido que la industria y los científicos europeos sean líderes mundiales en lanzadores comerciales, satélites de comunicaciones, exploración planetaria y observación científica de la Tierra, por citar solo algunos ejemplos, y sin mencionar el efecto de las tecnologías espaciales sobre otros sectores.

En el caso español, ha costado muchos años de esfuerzo y tenacidad construir una consolidada y pujante industria espacial. Industrias, centros de investigación y universidades de nuestro país participan en prácticamente todos los programas de la Agencia Europea del Espacio (ESA), y han adquirido un gran prestigio en Europa. Llegar hasta aquí ha requerido mucho tiempo y mucho esfuerzo y es esencial mantener e intensificar las inversiones en este sector de tanta importancia estratégica.

No nos liemos ahora entre gasto e inversión, y no nos carguemos ahora las vacas flacas, sobre todo las que darán buena leche en cuanto tengan mejor pienso. Por nuestros hijos.

Pedro Duque es astronauta de la Agencia Europea del Espacio. (ESA)

Publicado en El País. (9 de noviembre de 2012)