lunes, 14 de junio de 2010
TOM PETTY & THE HEARTBREAKERS - Mojo
jueves, 3 de junio de 2010
Errores más frecuentes y últimos consejos
domingo, 23 de mayo de 2010
Sin palomas. Por Manuel RIVAS
jueves, 13 de mayo de 2010
JEFF BUCKLEY - Grace (1994)

sábado, 1 de mayo de 2010
¿Qué es la vocación literaria?
La vocación es una manía numinosa que se moviliza imantada por una fascinación magnética -mysterium fascinans-, pero que exige a cambio una devoción exclusiva, no compartida, que excluye fáusticamente -mysterium tremens- el amor por cualquier otra cosa en el mundo. Pues en efecto si hay algo claro sobre la vocación es su tendencia al totalitarismo, que practica rapiñando en el interior de su presa para instrumentalizar todos los campos de la subjetividad afectada, pensamientos, experiencias y afectos, devorándolos con voracidad insaciable. La vocación suministra una inigualable intensidad a la existencia, crear la apariencia de trocar el azar por la necesidad en la propia biografía derramando sobre ella una lluvia de "sentido", pero a precio de que todo lo demás no lo tenga o lo tenga como ocasión para una confirmación de esa emoción primera, omniabarcante y omnipresente. Y como el hombre de vocación sabe que ese especialismo vital suyo es comparativamente exagerado y aun monstruoso, finge ante el mundo una afectada normalidad de buenos sentimientos y buena ciudadanía que en el fondo no conoce ni comprende. Y como, por añadidura, lo habitual es que entre el nacimiento adolescente de la violencia de la emoción y el momento de darle serenamente forma, la madurez capaz de convertirla en obras literarias bien acabadas, se abra un considerable lapso de tiempo, ahí tenemos a ese hombre preñado de vocación soportándose malamente a sí mismo y sobrellevando su extraña gravidez en el lento rotar de las estaciones, un año tras otro, abandonado a la más perentoria y solitaria ansiedad.
En esto se observa hasta qué punto constituye un error y un monumental malentendido de la verdadera esencia de la vocación literaria esa propensión romántica a enaltecer la originalidad y la excentricidad del artista, en suma, su vida como radical anomalía, porque siendo ya la vocación la más extremosa de las anomalías vitales, la tarea del artista genuino no consiste en alentar una pulsión que de suyo es bárbara e imparablemente expansiva sino, por el contrario, en arreglárselas de alguna manera para, en expresión de Thomas Mann, mantener los perros en el sótano y no permitir que se enseñoreen de la casa entera. El artista no necesita ayuda para inflamar todavía más el incendio íntimo que le consume sino para frenar su onda abrasiva, templarla y mantenerla en unas proporciones humanamente vivibles y civilizadas.
Es literaria la vocación del artista cuando éste es arrastrado por el movimiento de fijar su emoción por escrito. Es una compulsión que sobreviene a las personas cuya abstracta pasión los ha distraído de las ocupaciones más prácticas de la vida. La tradición los presenta muchas veces como pastores que vagan por el campo. Moisés pastoreaba el rebaño de Jetró, su suegro, cuando llegó al monte Horeb y allí tuvo la visión de una zarza ardiente que le hablaba (Éxodo 3); Hesíodo se hallaba al pie del monte Helicón apacentando sus ovejas cuando se le acercaron las Musas y le dieron un cetro que lo consagraba como poeta (inicio de la Teogonía). La primera escena pone el acento en el aspecto ígneo, quemante, de la vocación, mientras que la segunda destaca más bien la gracia y el encantamiento que también le son propios. En ambos casos, la epifanía poética conduce a una misión: la de crear un documento definitivo (Pentateuco, Teogonía).Todo el afán del poeta es entonces ordenar esa verdad que ha visto y sentido y dotarla de una forma perdurable, arrebatada en un acto de violencia al caótico devenir de la fluente experiencia humana; y en la labor de aplicar morosamente la forma a la obra -verso a verso, párrafo a párrafo-, crear un producto final en el que la verdad allí enunciada quede por siempre disponible para uno mismo y para los demás. Este último momento de sociabilidad literaria es esencial a la vocación: de igual manera que, como mostró Wittgenstein, no existen los lenguajes privados, tampoco es pensable una obra literaria privada. Crear es siempre un acto de comunicación.
Ésta es mi manera de entender la filosofía, una de las varias vocaciones literarias posibles. Así es como yo la vivo, la comprendo y me comprendo a mí mismo. Una precisión importante: vocación no arguye genio ni talento. Hay vidas extenuadas por una intensísima vocación pero artísticamente estériles, incapaces de producir nada de mérito. Con mucha probabilidad la devoción de Salieri por la composición musical no sería menor a la de Mozart, ni su ansia por producir algo inspirado, realmente grande. Su vocación era pareja, pero sus resultados no.
domingo, 25 de abril de 2010
NOVECENTISMO
NOVECENTISMO (O GENERACIÓN DEL 14)
SITUACIÓN INTERNACIONAL DESPUÉS DE
La civilización liberal europea se derrumbó con
Tras la guerra, Europa se hunde en una depresión económica que no será superada hasta 1922. La situación en el interior de los estados era asimismo preocupante: los bajos salarios y el elevado número de parados hacían que progresasen las asociaciones obreras, que exigían a los gobiernos reformas sociales.
ESPAÑA se mantuvo neutral durante
El resultado de todo ello fue la intensificación de la lucha de clases que tuvo como manifestación culminante la huelga general de 1917, la cual paralizó toda la actividad durante una semana. Las aspiraciones populares fueron atajadas mediante la declaración de la ley marcial y la brutal actuación del Ejército.
Con el golpe militar de Primo de Rivera en 1923 termina
El Novecentismo literario
Se conoce como Novecentismo el movimiento cultural característico de la segunda década española del siglo XX. La decadencia del Modernismo durante el segundo lustro del siglo es patente. Los intelectuales novecentistas (Ortega y Gasset, Eugenio d’Ors, Manuel Azaña, Marañón, Pérez de Ayala...) se convirtieron en los escritores que al lado de los ya consagrados, como Unamuno, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado o Valle-Inclán dominaban el panorama cultural español. Lo significativo de la fecha de 1914, cuando comienza
El Novecentismo supone la consolidación de un tipo de intelectual diferente. Ya no se trata de los bohemios modernistas, sino de profesionales (filósofos, científicos, filólogos, juristas...) sólidamente formados, titulados universitarios, muchos de los cuales han proseguido estudios en el extranjero. Estos orígenes intelectuales explican muchas de las características comunes a estos escritores:
- Racionalismo. Frente al irracionalismo modernista, los novecentistas persiguen el rigor intelectual, el análisis frío y objetivo de las circunstancias y la claridad expositiva.
- Antirromanticismo. Se rechaza lo sentimental y lo pasional y, por el contrario, se prefiere lo clásico, las actitudes equilibradas y serenas y la expresión intelectualizada de las emociones, lejos de todo patetismo.
- Defensa del “arte puro”. El arte ha de tener entidad por sí mismo y debe estar bien diferenciado de disciplinas como la sociología o la psicología. El arte tiene que limitarse a proporcionar placer estético y no ha de ser vehículo de preocupaciones religiosas o políticas ni de emociones privadas. Frente al arte como expresión de la vida, tan característico de escritores como Baroja, el arte es ahora concebido como algo autónomo de la vida, lo que conduce en ocasiones a convertirlo en un mero juego intelectual, que raya muchas veces en la frivolidad.
- Aristocratismo intelectual. La búsqueda de la objetividad y de la perfección casi matemática no sólo en las ciencias, sino también en las humanidades, hace que los textos de estos autores se dirijan necesariamente a entendidos. Ello es también así en el campo artístico.
- Estilo cuidado. El ideal de obra “bien hecha” lleva a una extrema preocupación por la concepción y estructura de las obras y por su lenguaje, con lo que se rechaza tanto el oropel modernista como el realismo chato y vulgar y se persigue un estilo pulcro y depurado.
La actividad de los escritores novecentistas pretende también influir en la realidad española de su tiempo. Participan los autores, por tanto, con asiduidad en la vida política de la época. Se presentan como decididos europeístas, porque consideran que la modernización social, política y cultural de la vieja y rezagada España no puede tener otro horizonte que el de
EL ENSAYO
El carácter intelectual de los escritores novecentistas, su marcada tendencia a la reflexión y la abundancia entre ellos de críticos, filósofos, historiadores, eruditos, profesores, etc., hacen que el género del ensayo, por su carácter flexible y divulgativo, sea una de sus formas de expresión preferidas.
Los autores destacados son José ORTEGA Y GASSET, Eugenio D’ORS, Manuel AZAÑA, Gregorio MARAÑÓN, José BERGAMÍN y Julio CAMBA.
[Es conveniente consultar los autores por el libro de texto]
La diversidad novelística durante la época es notable y, al lado de la novela que más propiamente puede considerarse novecentista, abundan los relatos que, de un modo u otro, continúan orientaciones estéticas anteriores. Así, nos encontramos todavía con un realismo de corte tradicional en Concha Espina (1877-1955) con novelas como La esfinge maragata (1914) o El metal de los muertos (1920). También prolonga la tendencia realista, pero con un tono frecuentemente humorístico y, a menudo, irónico, escéptico y desengañado, el gran escritor gallego Wenceslao Fernández Flórez (1879-1964), Premio Nacional en 1926: Volvoreta (1917), El malvado Carabel (1931), El bosque animado (1943)…
Sigue teniendo durante la segunda década del siglo un gran éxito editorial la novela galante o erótica, aunque sus autores edulcoran cada vez más el áspero tono naturalista que había caracterizado este subgénero en sus inicios. No debe olvidarse tampoco que por estos años se publican nuevas novelas de escritores ya consagrados como Baroja o Unamuno, en tanto que otros como Valle-Inclán buscan también en la narrativa la superación del Modernismo. Aparecen además nuevos novelistas de voz propia: José LÓPEZ PINILLOS, Eugenio NOEL, Manuel CIGES APARICIO, Manuel VILLALONGA, Benjamín JARNÉS,...
En definitiva, la intención estilística más renovadora se advierte en la novela lírica de Gabriel MIRÓ, en la novela intelectual de Ramón PÉREZ DE AYALA, y en la novela vanguardista de Ramón GÓMEZ DE
[Es conveniente consultar los autores por el libro de texto]
El comentario de textos
ESQUEMA PARA EL COMENTARIO DE TEXTO
NOTA: hay que analizar conjuntamente lo que el texto dice y cómo lo dice. Puede haber distintas explicaciones válidas a un mismo texto. Los resultados del comentario dependerán en parte de la agudeza, la cultura, la sensibilidad, los intereses, el enfoque o el estilo de quien lo realiza. Por lo tanto no puede existir un único método o modelo. En cambio, sí es posible seguir un cierto orden basado en unos principios fundamentales. La facilidad en el comentario sólo se consigue mediante la reflexión y la práctica.
Consejos para hacer un buen comentario de texto.
- Evitar parafrasear el texto.
- Leer despacio para "descubrir" lo que el autor quiso expresar.
- Concebir el texto como una unidad en la que todo está relacionado.
- Comprobar que la explicación no olvide ninguno de los aspectos esenciales.
- No usar el texto para explicar detalladamente la vida y obra del autor ni temas ajenos a él.
- El comentario métrico no debe convertirse en una explicación técnica de la estrofa.
- El comentario no puede ser un simple inventario de figuras literarias.
- Ser sincero en el juicio crítico.
Una vez más, este esquema sólo pretende ser una ayuda para adquirir un primer sistema y evitar quedarse solo ante el texto sin saber qué hacer.
- LECTURA COMPRENSIVA Y LOCALIZACIÓN DEL TEXTO (¿Qué dice?, ¿para qué lo dice? – intención del autor-, y ¿cómo lo dice? – organización del texto-.)
Comprensión del texto
- En una primera lectura atenta se debe tratar de entender el texto. Si no se entiende alguna palabra habrá que intentar deducirla por el contexto.
- La segunda y posteriores lecturas deben llevarte a subrayar palabras o párrafos importantes, a hacer anotaciones.
[Se valorará que identifiques el tipo de texto propuesto, tanto desde su variedad del discurso (expositivo, argumentativo, descriptivo, narrativo o dialogado), como desde su ámbito temático (científico-técnico, humanístico, jurídico-administrativo, periodístico o literario). Tendrás que precisar en ocasiones el género o subgénero del mismo.]
Localización del texto
Debemos acotar el texto en dos aspectos: como texto literario en sí; como obra dentro de la Historia de la Literatura.
- Como texto literario puede pertenecer a varios géneros: lírica, épica, dramática,...
- Subgénero: novela, cuento, comedia, tragedia, égloga, elegía, epístola, ensayo, etc.
- La forma: prosa o verso.
Como obra inserta dentro de la Historia de la Literatura:
- Autor, obra, período, movimiento,...
- Características generales de la época (sólo las que afectan a la obra).
- Características del autor que se reflejan en la obra y momento de esa obra en la trayectoria del autor.
- Características derivadas del lugar que ocupa el fragmento en la obra.
- Fuentes e influencias que se manifiestan en el texto.
En cuanto a la relación del autor con el texto, convendría comentar el punto de vista del autor:
- en un texto lírico, predomina la actitud subjetiva;
- en un texto narrativo suele predominar la actitud objetiva (aunque depende del punto de vista del narrador). Los tipos de narrador pueden clasificarse en:
a) Narrador omnisciente: actúa con un conocimiento completo de todo: sentimientos, pensamientos, etc. Presenta a los personajes en tercera persona y describe todo lo que éstos oyen, ven y sienten aunque no esté presente ningún otro personaje.
b) Narrador objetivo: Es un observador imparcial y no puede adentrarse en el mundo interior de los personajes. Utiliza la tercera persona.
c) Narrador testigo: es un personaje secundario o testigo que no participa en la acción. Combina la primera persona y la tercera.
d) Narrador periférico: el narrador adopta el punto de vista de un personaje secundario que narra en primera persona la vida del protagonista.
e) Narrador protagonista: el personaje central narra su propia historia en primera persona. Pueden coincidir autor y narrador (autobiografía) o no.
f) Segunda persona narrativa: el narrador se dirige a un personaje ausente, al lector o a sí mismo.
- en un texto dramático, el autor suele distanciarse, si bien puede adoptar el punto de vista de alguno de sus personajes.
- ANÁLISIS DEL TEXTO
En primer lugar debemos determinar el tema y la estructura.
- Tema:
a) Características del tema: tradicional o innovador, amoroso, moral, social,...
b) Si es un tópico literario (carpe diem, ubi sunt, locus amoenus). En tal caso debe explicarse y justificarse en relación con la época a la que pertenece.
c) Si es un tema habitual del autor o de la corriente literaria a la que pertence.
- Estructura: la división del texto en partes relacionadas entre sí. Se trata de definir claramente las partes en que se divide el texto y el tipo de relación que se establece entre ellas.
Análisis de la forma y el contenido
Un texto literario supone una unidad de intención. El texto literario es el resultado de un uso muy particular de la lengua. Un texto literario se diferencia por el uso que hace de la lengua para crear un mundo mediante la palabra con normas distintas a las del uso normal de la lengua. La finalidad de la literatura es esencialmente estética, pretende crear belleza. Por tanto, el texto literario se caracteriza por el predominio de la función poética del lenguaje y por la connotación, que es especialmente relevante (la palabra poética no se agota en un solo significado).
No es posible, en ningún caso, separar lo que dice el autor de cómo lo dice, el contenido de la forma. Cada rasgo formal que encontramos en el texto refleja algo del contenido.
Sin perder de vista la relación contenido/forma, podemos estructurar en tres apartados los rasgos formales del texto literario, dependiendo del plano de la lengua al que afectan: nivel fónico, nivel morfosintáctico, nivel léxico-semántico. Nunca debe presentarse un comentario en el que los diferentes planos estén organizados de forma independiente y separada. Esta división sólo sirve para organizar ideas y delimitar ciertos aspectos, para evitar que se escapen detalles.
a) Plano fónico: Si estamos ante un texto en verso, en primer lugar debemos realizar el análisis métrico y después explicar la estrofa y el verso. Se puede comentar el ritmo acentual si es relevante y las figuras que afectan al plano fónico: aliteración, onomatopeya, paronomasia...
b) Plano morfosintáctico: Son las categorías gramaticales y su combinación sintáctica.
- Si destaca el uso nominal frente al verbal es que predomina el estatismo sobre el dinamismo y el ritmo, por tanto, es más lento. Si abunda el uso de sustantivos concretos sobre los abstractos puede predominar la objetividad sobre la subjetividad. También se observará el uso de afijos o sufijos de carácter subjetivo.
- Es de especial relevancia el uso del adjetivo como elemento embellecedor de la lengua literaria: ayuda a hacer valoraciones subjetivas, clasifica y transforma la realidad, resalta cualidades... Prestaremos especial atención al epíteto.
- Si lo que predomina es el uso de verbos el texto será dinámico, narrativo. Los subjuntivos denotan subjetividad. El imperfecto es más descriptivo que narrativo.
- Las figuras que afectan al plano morfosintáctico son: epíteto, pleonasmo, asíndeton, polisíndeton, anáfora, epanadiplosis, hipérbaton, paralelismo...
c) Plano léxico-semántico: frecuencia de determinados tipos de palabras, la selección, la riqueza,... También el uso de arcaísmos, cultismos, vulgarismos, etc. Tendremos que prestar atención a la connotación, la homonimia, polisemia y antonimia. Las figuras que afectan a este plano son muchas: homonimia, polisemia, antítesis, paradoja, juegos de palabras, perífrasis, ironía, hipérbole, personificación, metáfora, metonimia, símbolos, imágenes, etc.
El texto como comunicación
- Funciones del lenguaje que predominan en el texto. Actitud del autor frente al lector.
- Reacción que la lectura provoca: emoción, identificación, rechazo...
- Intención comunicativa dominante: informativa, lúdica...
- Posición del autor.
- CONCLUSIÓN Y JUICIO CRÍTICO
Podemos acabar con un brevísimo resumen que destaque los aspectos que más nos han llamado la atención por su fuerza expresiva, por la originalidad, por lo destacado en la trayectoria de su autor, trascendencia en la Historia de la Literatura o dentro del movimiento artístico con el que se relaciona. Se trata de hacer una síntesis que resuma las ideas principales de nuestro comentario, sin caer en la valoración de nuestros gustos estéticos particulares. Es especialmente importante dejar cerrado el comentario, que no dejemos un final abrupto ni incompleto.