lunes, 3 de octubre de 2016

"No siempre fija y da esplendor", por Arturo Pérez-Reverte.


Este artículo de hoy es una disculpa y una confesión de impotencia. Durante los trece años que llevo en la Real Academia Española he recibido, como otros compañeros, numerosos comentarios, sugerencias y peticiones de ayuda. Se nos han enviado repetidas muestras de disparates lingüísticos vinculados a la política, al feminismo radical, a la incultura, a la demagogia políticamente correcta o a la simple estupidez; de todo aquello que, contrario al sentido común de una lengua hermosa y sabia como la castellana, la ensucia y envilece. Y debo decir, en honor a la Academia, que a lo largo de todo ese tiempo he asistido a muchos intentos por ayudar a quienes piden consejo o amparo ante la estupidez, la arbitrariedad y el despropósito. Por dar respuesta eficaz a las quejas de ciudadanos indignados con el maltrato que de la lengua se hace en medios informativos y televisiones, apoyar a padres a cuyos hijos se impide estudiar en castellano, orientar a funcionarios de autonomías donde las autoridades locales imponen disparates que violentan el sentido común, o defender a quienes son víctimas de acoso por no pretender sino ejercer su derecho a hablar y escribir con propiedad la lengua española.

Sin embargo, muy rara vez la Academia ha hecho oír en público la voz de su autoridad. Sólo recuerdo un caso en trece años, pese a que cada denuncia, cada sugerencia razonable, ha sido llevada a los plenos de los jueves por algunos de nosotros pidiendo intervenciones menos discretas y más contundentes. El último debate fue antes del verano, cuando funcionarios y profesores andaluces pidieron amparo ante unas nuevas normas que pueden obligar a los profesores, en clase, a utilizar el ridículo desdoblamiento de género que, excepto algunos políticos demagogos y algunos imbéciles, nadie utiliza en el habla real. Eso nos llevó en la RAE a un animado debate, en el que algunos, incluido el director, nos mostramos partidarios de escribir una carta a la Junta de Andalucía para señalar ese despropósito. Pero la iniciativa, cual todas las anteriores sobre esta materia, no salió adelante. La Academia, como tantas otras veces, volvió a guardar silencio.

Esto requiere una explicación. En la Academia, los acuerdos se toman por unanimidad o mayoría; pero allí, como en otros lugares, hay de todo. Eso incluye a acomplejados y timoratos. Es mucha la presión exterior, y eso lo comprendes. No todo el mundo es capaz de afrontar consecuencias en forma de etiqueta machista, o verse acosado por el matonismo ultrafeminista radical, que exige sumisión a sus delirios lingüísticos bajo pena de duras campañas por parte de palmeros y sicarios analfabetos en las redes sociales. Lo notas en las miradas cómplices o aprobatorias cuando planteas algo conflictivo, miradas que luego contrastan con los silencios a la hora de mojarse o de votar. «Para qué nos vamos a meter en política», argumenta alguno, para quien meterse en política es todo aquello que nos lleve a opinar en público. Incluso la iniciativa –hasta hoy frustrada– de que la RAE presente y difunda un informe anual sobre el estado de la lengua, la consideran injerencia.

El único ejemplo reciente de coraje público lo dimos cuando Ignacio Bosque, quizá nuestro más brillante compañero, presentó su famoso informe contra la estupidez de género y génera. Aun así, el profesor Bosque lo hizo como iniciativa personal, y algunos académicos se negaban a refrendarlo hasta que tuvieron que plegarse a la mayoría. Aquello era, apuntaban como siempre, «meternos en política».

Y es que, como dije antes, en la RAE hay de todo. Gente noble y valiente y gente que no lo es. Académicos hombres y mujeres de altísimo nivel, y también, como en todas partes, algún tonto del ciruelo y alguna talibancita tonta de la pepitilla. En Felipe IV sigue cumpliéndose aquel viejo dicho: hay académicos que dan lustre a la RAE, y otros a los que la RAE da lustre. Que acabaron ahí por carambolas, cuotas o azares, y deben a la Academia buena parte de lo que son, o aparentan ser, ahora.


Pero en fin. Unos cuantos académicos lo seguiremos intentando. La RAE lo merece: notario de la lengua española y vértebra capital de una patria de 500 millones de hispanohablantes cuya bandera es El Quijote. A veces, es cierto, en episodios como los que acabo de narrar, apetece coger la puerta e irse; pero no es cosa de regalar esa satisfacción. Mejor seguir dentro dando por saco, peleando por el sentido común, llamando cada jueves pusilánimes a los que lo son, y estúpidos a quienes creen que por meter la cabeza en un agujero no se les queda el culo al aire.

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Publicado en XL Semanal el 2 de octubre de 2016


lunes, 19 de septiembre de 2016

"Ready Player One", de Ernest Cline. (2011)




La primera novela de Ernest Cline se ha publicado en nuestro país avalada por la noticia de que Steven Spielberg ha comenzado el rodaje de su adaptación a la pantalla.

Se trata de una novela de ciencia-ficción ambientada en el año 2044 en un paisaje postapocalíptico. Casi todas las actividades de la vida diaria se desarrollan en un mundo virtual llamado Oasis, incluso la asistencia a las clases. Su creador, un amante de la cultura y los juegos de los años ochenta y el hombre más rico del planeta, comunicó antes de morir que quien superara una serie de pruebas y encontrara tres llaves para atravesar tres respectivas puertas, heredaría su fortuna. 

Muchos son los que llevan años intentándolo, se han creado organizaciones de buscadores ("gunters"), incluso organizaciones con pocas intenciones altruistas estudian cada segundo de la vida del creador de Oasis para averiguar dónde está la primera llave que dé acceso al resto. 

Un joven que se oculta bajo el nombre de Zeta (o Parzival), que sobrevive miserablemente también busca mientras oculta su verdadera identidad en Oasis. 

La novela está plagada de referencias al cine, la televisión y la música de los años ochenta así como a aquellos primeros videojuegos, que supusieron los primeros pasos de lo que hoy es uno de los entretenimientos de más éxito del mundo.


jueves, 15 de septiembre de 2016

"Cómo ser feliz", de Manuel Hidalgo.


Texto periodístico para comentar:

Leo que la pregunta más 'gugleada' por los españoles durante el año ha sido ésta: "¿cómo ser feliz?". Así está el patio. Los españoles nos preguntamos mayoritariamente cómo ser felices y confiamos en encontrar la respuesta en internet. Todavía no sé qué me produce más melancolía, si la pregunta en sí o la confianza en que Google proporcionará la respuesta. Los españoles, por lo visto, ni somos felices ni sabemos cómo serlo, y, para colmo de males, tampoco sabemos que internet es el medio menos aconsejable para encontrar la felicidad.

Alain dejó dicho que para ser feliz -para intentarlo, al menos- hay que mirar a lo lejos. Internet está a un palmo de nuestras narices. Mal asunto.

He tecleado la pregunta "¿cómo ser feliz?". He encontrado casi 14 millones de resultados. No he tenido tiempo de leerlos. Tampoco he tenido tiempo de preguntar "¿cómo tener tiempo?". Pero algo va mal: o todas las respuestas a la pregunta sobre la felicidad son la misma, o existen 14 millones de respuestas. Esto último no me extrañaría nada, ya que el método para ser feliz es algo tan personal que, forzosamente, ha de tener muchas versiones. Inútiles casi todas, ya que lo normal es ser infeliz por más que te propongas lo contrario.


Manuel Hidalgo. El Mundo. (18 de diciembre de 2015)



viernes, 15 de julio de 2016

"101 libros que hay que leer", según Miguel Munárriz.


Es una lista que ha publicado en Zenda. Podéis consultarla aquí:

http://www.zendalibros.com/101-libros-para-leer-antes-de-morir/


martes, 31 de mayo de 2016

Don Juan. Un musical a sangre y fuego.


En octubre se estrenará en Madrid, en el Teatro de la Luz en Gran Vía, un nuevo musical titulado Don Juan. Un musical a sangre y fuego, basado en el texto de José Zorrilla.

De momento tenemos un vídeo de adelanto.




miércoles, 25 de mayo de 2016

Campaña de la RAE contra el abuso de anglicismos en publicidad.




Álex Grijelmo ha abierto el debate con un contundente «no hay solución a corto plazo. El abuso de anglicismos se vincula con un complejo de inferioridad muy hispánico y, además, contribuye a reforzarlo. De ahí que se usen términos en inglés porque se consideran más prestigiosos que los nuestros». Salvador Gutiérrez, por su parte, ha señalado que en la fase de captación de una campaña publicitaria se utilizan distintos recursos que buscan determinados efectos. «Ahí, muchas veces, tienen mayor relevancia las imágenes o los sonidos que aquellos meramente lingüísticos». El académico ha añadido que las palabras que intervienen en la publicidad han de tener un halo de seducción. «Por tanto, mientras no cambie esa atracción, seguiremos utilizando palabras de otros idiomas, aunque ello no signifique que, obligatoriamente, lleguen a la calle».
Joaquín Lorente ha destacado que resulta incluso más preocupante la invasión del inglés en el uso profesional —en nombres de cargos, por ejemplo— que en los propios anuncios, y ha rechazado rotundamente aquello de que «vale más una imagen que mil palabras». «Cuando una expresión es fuerte mueve a sus clientes. Las imágenes impresionan, pero las grandes frases presionan». Mónica Moro ha sido la encargada de cerrar esta primera mesa redonda, recordando la necesidad de actuar en positivo a favor del español y no en negativo en contra del inglés. «Hay que hacer ver a la gente lo maravilloso de utilizar su lengua materna».

http://www.rae.es/noticias/primer-debate-sobre-el-uso-del-espanol-en-la-publicidad


jueves, 19 de mayo de 2016

Para el final de etapa.



“Ítaca”

Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.
C. P. Cavafis



Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.
Antonio Machado




“Palabras para Julia”

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

J. A. Goytisolo