domingo, 14 de febrero de 2016

Dos sonetos de Garcilaso para comentar.


SONETO XIII

A Dafne ya los brazos le crecían,
y en luengos ramos vueltos se mostraba;
en verdes hojas vi que se tornaban
los cabellos que el oro escurecían.

De áspera corteza se cubrían
los tiernos miembros, que aún bullendo estaban:
los blancos pies en tierra se hincaban,
y en torcidas raíces se volvían.

Aquel que fue la causa de tal daño,
a fuerza de llorar, crecer hacía
este árbol que con lágrimas regaba.

¡Oh miserable estado! ¡oh mal tamaño!
¡Que con llorarla crezca cada día
la causa y la razón por que lloraba!


SONETO XXXIV

Gracias al cielo doy que ya del cuello
del todo el grave yugo ha desasido,
y que del viento el mar embravecido
veré desde lo alto sin temello;

veré colgada de un sutil cabello
la vida del amante embebecido
en su error, en engaño adormecido,
sordo a las voces que le avisan dello.

Alegrárame el mal de los mortales,
y yo en aquesto no tan inhumano
seré contra mi ser cuanto parece:

alegraréme , como hace el sano,
no de ver a los otros en los males,
sino de ver que dellos él carece.


miércoles, 10 de febrero de 2016

VIII CERTAMEN LITERARIO MIO CID DE RELATO Y POESÍA.




VIII CERTAMEN LITERARIO MIO CID DE RELATO Y POESÍA DEL COLEGIO NUESTRA SEÑORA DE LORETO (Abril de 2016)

BASES:

  1. Podrán participar en el concurso todos los alumnos de PRIMARIA, ESO y BACHILLERATO que estén matriculados en el presente curso así como TODOS LOS MIEMBROS DE LA COMUNIDAD EDUCATIVA del colegio Nuestra Señora de Loreto (antiguos alumnos, padres, profesores, personal de administración y servicio…).
  2. El tema será libre.
  3. Cada concursante sólo podrá participar con un único texto (deberá elegir relato o poesía).
  4. La extensión máxima para el relato será de cinco páginas (cinco hojas por una cara) y de 50 versos para el poema. Los trabajos se presentarán mecanografiados/impresos, en DIN A-4, cuerpo de letra 12, fuente “Times New Roman” o similar a  espacio y medio, con ortografía y puntuación correctas. Los ganadores y finalistas deberán enviar, una vez entregados los premios, una copia del texto a la dirección de correo electrónico jose.gonzalez@colegioloreto.com.
  5. Se entregarán en el buzón de secretaría cinco copias de cada texto, numerados cada uno de ellos, en un mismo sobre cerrado. En el exterior del sobre deberá figurar el seudónimo del autor y el título de la obra, así como la categoría en la que participa. En el interior, junto con el relato o poesía, incluirá un sobre pequeño y cerrado que contendrá el nombre y apellidos del autor/a. En el exterior del sobre pequeño figurará también el seudónimo y el título de la obra.
  6. El plazo de presentación termina el 4 de abril de 2016.
  7. El fallo del jurado será inapelable. La entrega de premios tendrá lugar el lunes 25 de abril.
  8. La presentación al concurso supone la aceptación de sus bases.

PREMIOS:

  • Categoría A: Un primer premio y un finalista en el primer ciclo de Primaria.
  • Categoría B: Un primer premio y un finalista en el segundo ciclo de Primaria.
  • Categoría C: Un primer premio y un finalista en el tercer ciclo de Primaria.
  • Categoría D: Un primer premio y un finalista en el primer ciclo de Secundaria
  • Categoría E: Un primer premio y un finalista en el segundo ciclo de Secundaria.
  • Categoría F: Un primer premio y un finalista en Bachillerato.
  • Categoría G: Un primer premio y un finalista del resto de la comunidad educativa.

Los ganadores del primer premio en las categorías A, B y C recibirán un cheque regalo de 75 €. Los finalistas un cheque regalo de 25 €.
Los ganadores del primer premio en las categorías D, E, F y G recibirán un cheque regalo de 125 € y los finalistas uno de 50 €.


El jurado del premio será anunciado en las próximas semanas.



Los premios podrán ser publicados en la página web u otras publicaciones del colegio.



viernes, 15 de enero de 2016

2016. IV Centenario de la muerte de CERVANTES.




Este 1 de enero de 2016 comenzó el año Cervantes, dedicado, en el cuarto centenario de su muerte, al más célebre escritor en lengua española de todos los tiempos.
El 22 de abril de 1616, a la edad de sesenta y ocho años, murió en Madrid Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616), efeméride que se recordará en todo el mundo, y especialmente en el ámbito hispanohablante, con distintas actividades institucionales y editoriales. En algunas de ellas participará activamente la Real Academia Española (RAE), que ha publicado en los últimos meses tres ediciones del Quijote y otras obras de su autor, desde los Entremeses y las Novelas ejemplares hasta La Galatea, dentro de su colección Biblioteca Clásica, dirigida por el académico Francisco Rico. En 2016 está prevista la aparición de Viaje del Parnaso y la poesía completa de Cervantes y, ya en 2017, saldrá de imprenta Persiles y Sigismunda.
El director de la corporación, Darío Villanueva, autor de numerosos estudios sobre la obra cervantina, hablará del significado de este IV Centenario de Cervantes el próximo 22 de enero en Radio Nacional de España (RNE). La RAE ha colaborado con esta emisora pública, a través de dos académicos —Francisco Rico como asesor y José Luis Gómez como narrador—, para ofrecer una nueva versión radiofónica del Quijote.
José Luis Gómez dirige también en el Teatro de La Abadía la puesta en escena de los Entremeses de Cervantes.
A comienzos de año se presentará en la RAE la obra conmemorativa Autógrafos de Miguel de Cervantes Saavedra, edición para coleccionistas publicada por Taberna Libraria con prólogo del director de la RAE, Darío Villanueva. En el estudio de estos doce manuscritos autógrafos de Cervantes ha participado también el académico y latinista Juan Gil.

En abril de 2016 volverá a oficiarse en la iglesia de las Trinitarias —en donde reposan los restos del escritor— la tradicional misa dedicada a Cervantes. Desde 1861, la RAE ofrece en este convento madrileño un funeral en memoria del autor del Quijote y de los académicos fallecidos durante el último año.


http://www.rae.es/noticias/en-2016-se-conmemora-el-iv-centenario-de-la-muerte-de-cervantes


miércoles, 13 de enero de 2016

"¿Cómo ser feliz?", por Manuel Hidalgo.


Leo que la pregunta más 'gugleada' por los españoles durante el año ha sido ésta: "¿cómo ser feliz?". Así está el patio. Los españoles nos preguntamos mayoritariamente cómo ser felices y confiamos en encontrar la respuesta en internet. Todavía no sé qué me produce más melancolía, si la pregunta en sí o la confianza en que Google proporcionará la respuesta. Los españoles, por lo visto, ni somos felices ni sabemos cómo serlo, y, para colmo de males, tampoco sabemos que internet es el medio menos aconsejable para encontrar la felicidad.

Alain dejó dicho que para ser feliz -para intentarlo, al menos- hay que mirar a lo lejos. Internet está a un palmo de nuestras narices. Mal asunto.

He tecleado la pregunta "¿cómo ser feliz?". He encontrado casi 14 millones de resultados. No he tenido tiempo de leerlos. Tampoco he tenido tiempo de preguntar "¿cómo tener tiempo?". Pero algo va mal: o todas las respuestas a la pregunta sobre la felicidad son la misma, o existen 14 millones de respuestas. Esto último no me extrañaría nada, ya que el método para ser feliz es algo tan personal que, forzosamente, ha de tener muchas versiones. Inútiles casi todas, ya que lo normal es ser infeliz por más que te propongas lo contrario.


Manuel Hidalgo. El Mundo. (18 de diciembre de 2015)


sábado, 9 de enero de 2016

Texto para comentar.


La voz a ti debida
(Versos 201 a 236)

«Mañana». La palabra
iba suelta, vacante,
ingrávida, en el aire,
tan sin alma y sin cuerpo,
tan sin color ni beso,
que la dejé pasar
por mi lado, en mi hoy.
Pero de pronto tú
dijiste: «Yo, mañana...»
Y todo se pobló
de carne y de banderas.
Se me precipitaban
encima las promesas
de seiscientos colores,
con vestidos de moda,
desnudas, pero todas
cargadas de caricias.
En trenes o en gacelas
me llegaban —agudas,
sones de violines—
esperanzas delgadas
de bocas virginales.
O veloces y grandes
como buques, de lejos,
como ballenas
desde mares distantes,
inmensas esperanzas
de un amor sin final.
¡Mañana! Qué palabra
toda vibrante, tensa
de alma y carne rosada,
cuerda del arco donde
tú pusiste, agudísima,
arma de veinte años,
la flecha más segura
cuando dijiste: «Yo...»

Pedro SALINAS

miércoles, 23 de diciembre de 2015

COHEED & CAMBRIA - The color before the sun (2015)




Los norteamericanos Coheed & Cambria publican su octavo disco. Éste es el primero que no continúa la temática de las Amory wars. Muy al contrario, The color before the sun es un disco más personal y, por otro lado, luminoso; más accesible y, por momentos, menos complejo; más melódico y menos agresivo. Las primeras escuchas del álbum resultan algo desconcertantes, quizás por lo heterogéneo de sus composiciones, por la sencillez de algunas estructuras y las melodías tan pegadizas, que invitan a las continuas escuchas pero que dejan una sensación de desconcertante insatisfacción.

Sin embargo debe de ser que el sol, la luz, no nos permiten ver más, y sólo cuando nos acostumbramos a ella empezamos a descubrir los colores, la riqueza. Es entonces cuando nos contagia el entusiasmo, la emoción, la vitalidad de un disco que empieza a apoderarse del tiempo y el espacio que nos rodea, y que ocupa cada momento de nuestro pensamiento repitiéndonos sus melodías, sus voces, sus acordes.


Algunos han criticado este viraje hacia estructuras y planteamientos más accesibles. Lo siento por los que no disfruten de esta obra por ese motivo, pues esa sencillez sólo aparente es, más que un inconveniente, una invitación. 










martes, 13 de octubre de 2015

Textos románticos de 4º ESO


A continuación dejo algunos de los textos que habéis enviado inspirados por la pintura de Friedich. De regalo, una fotografía de la visita al Museo del Romanticismo.



Él busca, entre las olas, una respuesta, una solución, o quizás tranquilidad. Serena, dulce, y al mismo tiempo, amarga.

Parece haber llegado de un gran duelo, y estar reflexionando sobre ello.

Parece concentrado, al mismo tiempo que triste. ¿Y qué hace este señor sobre una roca? ¿Tan parado y apacible? ¿Tan sereno e imperturbable? ¿Tan sosegado e indolente?

¿Son sus pensamientos los que le han llevado hasta ahí, o no son más que simples cavilaciones?
¿Qué especula, qué observa, qué quiere?

¿Será un gran amor prohibido? ¿Una simple pérdida? ¿Recuerdos imborrables? ¿Y por qué tanto misterio, tanta tristeza?

Algo oculta, con claridad, que al mismo tiempo quiere mostrar, pero no hay vestigios de su exacta condición.

Así pues, dejo vacía la pregunta, la cual espera respuesta inescrutable.


Ana G.



Y después de todo por lo que había pasado Eric, ahí estaba, sólo, divisando ese mar de nubes que se agitaba embravecido ante sus ojos, con olas de niebla que chocaban contra las altas montañas.

Él, sin embargo, no sentía la tempestad de ese mar que le rodeaba; no sentía la belleza del paisaje que contemplaba; no sentía el miedo de estar al borde de la montaña más alta. Simplemente, no sentía.

Tenía la mirada fija en algún lugar del horizonte. Pensaba si había valido la pena todo su esfuerzo, todo su amor. Intentaba encontrarle sentido a todo, pero no lo conseguía. Para él, el sentido de la vida había muerto junto con su querida esposa.

De hecho hacía unas horas, en el funeral de su mujer había dicho:

    “Sin ti, amor mío
no soy nada, estoy vacío.
Juré ante Dios,
 nuestro Señor
estar siempre contigo,
 y sin embargo,
aquí estoy y te digo:
Espérame allí donde estés,
que pronto contigo me reuniré.”

Entonces, Eric creyó ver a su mujer como un ángel ante él, esperándole, y sin temor a la muerte dio un paso más. Estaba a tan sólo unos centímetros de una caída que acabaría con su vida sin sentido, pero se sujetaba gracias a bastón que llevaba hoy, a juego con su mejor traje; aunque nada de eso importara.

El ángel, bello y luminoso, seguía allí. Eric empezó a llorar y dirigiéndose al ángel dijo: “Voy”. Y justo cuando iba a dar su último paso, escuchó que alguien decía: “Papá, espera, no te tires por favor, te necesito.”

Y fue entonces cuando recordó que no estaba sólo, que tenía una preciosa hija de cabellos dorados que le esperaba a la sombra de un manzano cercano, y sin pensárselo dos veces retrocedió lentamente y vio a su niña. Era igual que su madre. Y por fin supo lo que tenía que hacer. La abrazó. 

Arelis




Me desperté exaltado, no sabía qué me había pasado durante la larga noche. No le di importancia; me senté en la cama y me levanté. Me sentía muy incómodo ya que no recordaba en ese momento qué hacía vestido de aquella manera.

Por la mañana al salir de casa todo el mundo me miraba por alguna extraña razón que no sabía explicar. Hasta que una niña pequeña que iba con su madre dijo: “Mamá es ese señor; es el viajero”. Al escuchar esto fui rápidamente a mi precioso y relajado lugar para intentar entender qué es lo que ocurría.

No sabía por qué pero todo el rato pensaba en lo que había pasado antes; pero no en lo que dijo la niña sino en aquella mujer. Todo el rato pensaba en ella; en su pelo rubio rizado, en sus ojos tranquilos y serenos.
Cuando de repente se acerca la niña de antes y se sienta a mi lado. Me di la vuelta pero no estaba su madre ni nadie que la buscara.

Le pregunté: “¿Niña, te has perdido?” y me dijo: “No”; muy tranquila.
Después de un tiempo en silencio los dos, me dijo la niña: “Tú si te has perdido”; yo no entendía nada pero seguidamente continuó hablando: “Sí señor, usted se ha perdido. ¿Verdad que desde que hoy salió de su casa estaba completamente descolocado?”. Seguí escuchándola y le respondí: “Niña no sé de qué me estás hablando”. Seguidamente ella dijo: “ Sí, usted sabe perfectamente de lo que le estoy hablando señor. Usted no se querrá acordar pero ayer de madrugada estaba asomada en mi balcón y le vi pasar. Se sentó justo aquí y empezó a mirar durante un largo tiempo este mar enneblecido.  No sé por qué pero de repente vi cómo empezaba a caminar sin ningún rumbo fijo; se le notaba que estaba pensando en alguien ¿verdad?”.

No sabía cómo esta niña tan pequeña podría estar diciéndome esto, pero de todas formas le respondí: “ Sí, bueno, la verdad...” Cuando me dijo: “Claramente sí, señor estaba pensando en mi madre”.
Le pregunté: “¿Cómo sabes eso tú niña?”, cuando me dijo: “ Porque a mi madre Niebla le ocurre lo mismo. Últimamente le ve todas las madrugadas, igual que le veo yo ahí pensando”.
Le dije a la niña: “ Lo que me estás tratando de decir es que Niebla, tu madre, ¿piensa en mí?.  Respondió la niña: “Correcto señor.”
De repente se oye una voz por detrás: ¡Hija, hija! , era Niebla buscando a su hija desesperada. De pronto se acercó Niebla y me dijo: “Muchas gracias señor por estar con mi hija, últimamente no sé qué le ocurre”.
Le respondí: “De nada mujer, hemos estado muy bien acompañados; hasta otro día”.

Ya se fueron y me quedé de pie mirando aquel exótico paisaje.
Yo solo frente al mar de NIEBLA.

BEATRIZ MARTÍN MARTÍN 





Y allí estaba admirando la niebla, como mar enfurecido en una tormenta; no sabía qué hacía ni cómo había llegado hasta aquel hermoso lugar, pero sentía una enorme presión en el pecho por la cual me costaba respirar.

Tenía el rostro mojado, me escocían los ojos, tenía la nariz colorada; todo indicaba que había soltado alguna que otra lágrima pero yo no lo recordaba.
Empecé a pensar.

Había sido un duro día: aquella mañana me desperté sobresaltado. Escuché gritos en la calle: “¡La novia ha llegado!”. El rostro de aquella mujer estaba tapado con un largo velo blanco pero creía conocerla. Me acerqué. Ella puso cara de melancolía y me miró tiernamente a los ojos ¿Por qué me miraba así?

Aunque no sabía el porqué de esa mirada de ternura y compasión me hizo empezar a pensar.
Pensando llegaría a este lugar ya que no recuerdo el camino. El lugar en el que me encontraba me transmitía calma y paz para poder pensar en aquella mujer a la que acababa de ver con ese esplendoroso vestido blanco.

Tenía lagunas en la memoria, recordaba vagamente ese rostro y pensé: la vi en un bar, en una fiesta…
 Entonces recordé.

Recordaba aquella cara aunque más joven, con aparato dental y con algún que otro granito; pero era ella, definitivamente; ella no era la más popular ni la más lista pero para mí era la chica más guapa del colegio; ella era la chica que me abrió su corazón y la que fue mi primer amor.

Carlota Atienza




El sabio llegó hasta aquel acantilado, atravesando un camino interminable hasta su fin.

Había visto cosas impactantes, desde el nacimiento de una rosa, hasta la muerte de la misma. Había sentido amor y dolor, pero sobre todo una soledad inhumana que se apoderaba de él a cada paso que daba. A cada paso que había dado.

 Había tratado de encontrar la respuesta a una simple pregunta: ¿Por qué no alcanzamos la inmortalidad ?

La respuesta era sencilla. Porque al final todos deseamos morir, todo es efímero, inconstante, todo pasa y cambia. Pero lo único atemporal, lo único que no cambia, es la muerte.

Y tras esta deducción el Sabio saltó al vacío, realizando el último cambio que habría en su vida.

Celia Critikián




El viajero se acomodó sobre la roca. No sabía muy bien por qué había terminado allí, solo. Quería cubrir espacios en blanco que aparecieron en su cabeza hace solo unos días.

Meditaba y meditaba sobre sus abrumadores pensamientos, estaba confuso y tenía un sentimiento de soledad, de lejanía hacia el mundo y estar en aquellos espacios de la naturaleza le hacía reflexionar todavía más, le hacía pensar  y meditar sobre el universo, como si algo o alguien le hubiera llevado hasta ese terreno donde estaba en aquellos momentos. Su transfiguración era inmediata, su cambio de ánimo fue inminente, había subido allí para aclarar sus ideas, pero se encontró con tal paisaje y tantos sentimientos se le vinieron a la cabeza, que solo pudo dar un paso sobre la roca donde se encontraba. Y suspiró, apreció ese lugar que tan conmovedor le pareció donde cabían más emociones que preocupaciones.

Mónica Poza