viernes, 23 de noviembre de 2012

Vergara, 42


Ahora que estamos trabajando en el nuevo número de la revista, aprovecho para recordaros que está disponible en la página del colegio el número uno para leer y descargar.  En breve estará también a vuestra disposición el número dos.

http://www.colegioloreto.es/revista-colegio/




lunes, 12 de noviembre de 2012

El teatro del siglo XVIII



EL TEATRO DEL SIGLO XVIII

POSBARROCOS Y NEOCLÁSICOS.

En el siglo XVIII hubo una gran afición al teatro. Además, se produjeron constantes enfrentamientos entre los defensores del teatro posbarroco y los partidarios de una renovación neoclásica.

El teatro posbarroco

Durante la primera mitad del siglo se desarrolla un teatro postbarroco que continuaba las formas de Calderón, con autores que repetían temas y argumentos, pero que complicaban la intriga y el montaje de sus obras.

Sin embargo, dramaturgos posbarrocos fueron partidarios de introducir algunas innovaciones, como concentrar el espacio y el tiempo, reducir el número de personajes y regularizar el estilo. Son rasgos que pueden verse en obras de Antonio Zamora (No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague, o el convidado de piedra, nueva versión del drama de Tirso de Molina) o de José de Cañizares (El dómine Lucas).

El teatro neoclásico

En la segunda mitad del siglo XVIII los ilustrados mostraron una clara oposición al teatro del Siglo de Oro por razones estéticas y políticas. Querían acabar con un teatro inverosímil y divulgador de ideas sociales y morales arcaicas.

Para erradicar esos males, propusieron un respeto escrupuloso a las unidades clásicas, aspiraron a la verosimilitud y a la presentación de tipos y conflictos universales de los que se desprendiera una enseñanza útil. La fórmula defendida por los neoclásicos  no pasó nunca de ser un teatro minoritario, sin eco entre el público y sostenido por las élites del poder, aunque no faltan las excepciones como  El sí de las niñas, de Leandro Fernández de Moratín, que tuvo un enorme éxito.

En esta segunda mitad hay que distinguir dos grandes corrientes:

  • El teatro popular. Los  géneros de éxito siguieron siendo las comedias de magia, de santos y militares.  También gozaron de popularidad las comedias sentimentales o lacrimosas, en las que abundaban las escenas patéticas cuya finalidad era poner en evidencia la falta de comprensión de la sociedad, que impide la felicidad de los personajes. La obra que dio el espaldarazo al género fue El delincuente honrado de Jovellanos.

Dentro de las piezas menores fue el sainete el que tuvo más éxito. Esta pieza  breve, humorística, que refleja tipos y costumbres populares, se convirtió en el espejo de los aspectos pintorescos y cómicos de la vida cotidiana, del lenguaje y de los usos del pueblo bajo. Su objetivo era divertir al público por medio de la caricatura y de los diálogos vivos e ingeniosos.

La figura clave fue Ramón de la Cruz, quien ejerció al mismo tiempo de empresario y director teatral. La crítica lo convirtió en defensor del casticismo frente al afrancesamiento. La mayor parte de sus sainetes con cuadros de costumbres (Las castañeras picadas) o sátiras de tipos (El petimetre). Tampoco faltan las parodias literarias contra el teatro de los ilustrados: El Manolo, su obra maestra, es un remedo de la tragedia neoclásica; su subtítulo es sumamente revelador: Tragedia para reír o sainete para llorar.

  • El teatro neoclásico. Los ilustrados pensaban que el teatro era el  medio fundamental para  la educación y la propaganda política. Por ello, durante el reinado de Carlos III se propusieron realizar una reforma del teatro, tanto de sus aspectos formales como de los contenidos morales. Por otro lado, el conde de Aranda tomó una serie de medidas destinadas al embellecimiento de los locales y mejora de las condiciones de representación. Dentro del teatro neoclásico, los géneros cultivados fueron la tragedia y la comedia.

La tragedia neoclásica era un tipo de obra que imitaba modelos franceses e italianos, con una construcción muy determinada por la regla de las tres unidades (de lugar, tiempo y acción) a que debía estar sometida. El tema fundamental era la lucha por la libertad, tratado sobre un fondo histórico en el que la virtud, el patriotismo y la nobleza de los personajes salen siempre triunfantes. Por ello, este tipo de obras no consiguió conectar con el público. La pieza que más fama alcanzó fue Raquel de Vicente García de la Huerta, escrita en romance en endecasílabos y de argumento histórico-legendario: los amores de Alfonso VIII y la judía Raquel, que tiene dominada su voluntad.

La comedia neoclásica era un tipo de obra que mostraba una realidad idealizada. De acuerdo con las leyes del decoro, solo sacaba a escena a personajes comunes: burgueses y sus criados. Dado su carácter didáctico, critica las debilidades y vicios de la sociedad, tratando de mostrar la vía de la razón y el buen sentido. En una primera etapa utilizó el verso, hasta que Leandro Fernández de Moratín introdujo el uso de la prosa.

Fuente: Andrés Amorós, Leonardo Gómez Torrego, Pilar Navarro, Enrique Páez.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Modernismo y Generación del 98 (Introducción)


A comienzos del siglo XX coinciden en España dos movimientos estéticos: Modernismo y Generación del 98.

En la crisis de fin de siglo, Rubén Darío trae a nosotros el Modernismo: "un gran movimiento de entusiasmo y libertad hacia la belleza".

A la vez, la pérdida de las últimas colonias supone, para los españoles, un golpe psicológico muy duro. Piensan algunos que España había tocado fondo y que hacía falta un enérgico esfuerzo colectivo para volver a subir: se empieza a hablar de la necesidad de regenerar a España. Un grupo de jóvenes escritores se constituyen en portavoces de estas inquietudes.

Sus características comunes son poner, antes de nada, la preocupación por España. Intentar una reforma de la sensibilidad española. Son rebeldes, pesimistas, escépticos, autodidactas.

Poseen una nueva sensibilidad que redescubre el paisaje castellano concebido como un "paisaje del alma", un estado del espíritu. Traen un nuevo tipo de lenguaje, más sobrio que el anterior.

Literatura finisecular: La generación de fin de siglo (para otros primera generación del siglo XX): la formada por modernistas y noventayochistas (Generación del 98)

Cuadro de autores

Narrativa

Unamuno, Azorín, Pío Baroja, Valle Inclán

Poesía

En Hispanoamérica: Rubén Darío
En España: Manuel Machado, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez ("pertenece" a otra generación posterior, la del 14 o Novecentismo, pero suele estudiarse dentro del Modernismo)

Teatro
Valle Inclán

Contexto sociohistórico.

Entre 1885 y 1914, se produjo una “crisis universal de las letras y del espíritu” que configuró la mentalidad del ser humano del nuevo siglo. Entre los rasgos más característicos podemos destacar:
·                                      Pérdida de la confianza en el progreso: a pesar de los progresos de la técnica seguía habiendo malas condiciones de vida, problemas sociales, etc.

·                                      Crítica del positivismo y desconfianza en la razón para entender el mundo.  Se trata de entender y afrontar la vida con la voluntad, el sentimiento y la intuición más que con la razón. A ello contribuyeron la obra de pensadores como  Schopenhauer y Kierkegaard (la existencia humana es dolor y angustia), Nietzsche (exaltación de los impulsos vitales sobre la razón), Bergson (reivindicación de la intuición para penetrar en lo real) y Freud (los verdaderos instintos -el amor y la muerte- se hallan reprimidos en el interior del ser humano).

·                                      Crisis religiosa: la sociedad se hace cada vez más laica.

      
      Modernismo y G. del 98



          Desde finales del XIX proliferan tanto en Europa como en América las corrientes renovadoras opuestas a la estética del Realismo vinculada al positivismo y a la razón.

          En España e Hispanoamérica este movimiento renovador (que abarca el final del XIX y las dos primeras décadas del XX) recibe el nombre de MODERNISMO (en un primer momento el término ‘modernista’ tenía sentido peyorativo). Estos jóvenes escritores, que se oponen a la literatura decimonónica, se llaman a sí mismos la “gente nueva”  y mostraban su desprecio por los menos jóvenes y por la literatura realista.

          La mayoría de ellos tienen en común una actitud rebelde frente a los valores burgueses, asentados en el orden y la tradición; incluso adoptaban una conducta y un atuendo con la intención de provocar (“épater le bourgeois”).  Se rebelan contra la filosofía positivista  y materialista de la segunda mitad del XIX (frente a la razón reivindicaban el sentimiento, la intuición y la voluntad para entender el mundo).

          Posteriormente  se reservó el término de MODERNISTAS para referirse exclusivamente a quienes rechazaban la mediocridad y se interesaban por el culto a la Belleza (“el arte por el arte” fue su consigna; o también “la estética como ética”, sin compromiso social) y la búsqueda de una nueva forma de expresión (que encontrarán, sobre todo, en la literatura francesa contemporánea).

          Se utilizó el término de Generación del 98 para los que mostraban un mayor interés  por contenidos humanos y adoptaban una actitud crítica ante la situación política, social y económica de España (situación que pretenden cambiar). Autores: Unamuno, Azorín, Baroja…

          Pero modernistas y noventayochistas coinciden en el tiempo, y muchos de los escritores de la época participan de ambas tendencias como Antonio Machado o Valle Inclán.




martes, 30 de octubre de 2012

Temas para el curso 2012-2013


Los enunciados para los temas (apartado 5.a.) que aparecerán en la P.A.U. de este curso serán los siguientes:


1. La literatura del siglo XVIII. Ensayo y teatro
2. El Romanticismo literario del siglo XIX
3. La novela realista y naturalista del siglo XIX
4. El Modernismo y la Generación del 98
5. El Novecentismo y las Vanguardias
6. La poesía de la Generación del 27
7. El teatro anterior a 1939. Tendencias, autores y obras principales
8. La novela española de 1939 a 1974. Tendencias, autores y obras principales
9. El teatro de 1939 a finales del siglo XX. Tendencias, autores y obras principales
10. La poesía de 1939 a finales del siglo XX. Tendencias, autores y obras principales
11. La novela y el cuento hispanoamericanos de la segunda mitad del siglo XX. Tendencias, autores y obras principales
12. La novela española de 1975 a finales del siglo XX. Tendencias, autores y obras principales.


lunes, 15 de octubre de 2012

Microcuentos. 3º ESO A


A continuación, los microcuentos que habéis escrito. Están ordenados según los he ido recibiendo.

Paula R.

Hola me llamo DIN-A4 soy una bonita, pura y limpia hoja de papel hasta que... ¡zas! llega el maldito boli y me ensucia, me ralla... pero tengo que admitir que me gusta porque me hace muchas cosquillas.

Andrea C.

Yo quería ser mayor, yo quería trabajar y, cuando abrí los ojos, era eso y más.

Pablo D.

Soy un trozo de pan, un blando, pero en el fondo soy un verdadero chorizo.

María V.

El oso se metió en la cueva para refugiarse.

Patricia G.

Caía la primera hoja. Comenzaba una nueva estación.

Guillermo M.

No es fácil

Tras mucho tiempo, miedo salio por la puerta, y entraron valentía y valor, y desde entonces, acostumbrado a que esté, tengo más miedo.

Beatriz S.

El dinero y el poder son cosas importantes pero más importante es tener a alguien con quien compartirlo.

Ignacio L.

Yo era un perro salchicha me asaron y me pusieron ketchup.

Firmado: un perrito caliente

Pablo C.

San Bernardo

No soy una ciudad, no soy un río caudaloso, no soy ningún santo. Soy  solo un perro que ha renunciado a su  ”perruna” vida, en beneficio del hombre. Siempre alerta y dispuesto a ayudar a las personas en peligro. Sí, efectivamente, SOY SÓLO UN PERRO.

Zoilo

Había una vez un cuento que no tenía fina…

Daniel B.

Sus últimas palabras fueron jajaja


María G. R.

Hace frío. La luz intensa me daña los ojos, pero mi curiosidad me impide cerrarlos. Oigo sonrisas y también algún llanto de alguien muy familiar. Estoy cubierta de algo húmedo pero no me molesta. Un abrazo me envuelve y una voz me acaricia: ´´Bienvenida al mundo, mi amor´´

Santiago H.

Algunos lo criticaron, otros lo alagaron, pero al final era mi mundo del que hablaban.

Vega L.

Érase una vez, que no hubo final, por unos y por otros que no lo querían acabar...

Lucía L.

La vida es como el recorrido de una gota: aparecemos, en ocasiones nos unimos a alguien similar y finalmente, nos evaporamos.


Érika M.

Ayer me metí en medio de un partido de rugby. Hoy, he conocido a mi tatarabuelo.

Soñar es bueno. Que te despierten, no.

Camino S.

Érase una vez un moco que tenía una vida de narices.

Denisse Desiree D.

Escucharás muchas cosas, pero yo siempre te diré la verdad.

Álvaro M.

Hola soy la crisis económica, nací en Estados Unidos y desde muy pequeñito me he estado extendiendo por todo el mundo.
Ahora mismo mi único objetivo es acabar con el mundo.

Elsa L.

Este amor empezó con una sonrisa de ambos y acabó con un ''ya nos veremos''.

Ana C.

Érase una vez un hombre que realizó su vida al revés. Nació de la tumba, se puso enfermo, se fue al hospital, le cuidaron, con el paso del tiempo, tuvo su vejez, acto seguido la etapa de ser adulto, vivió muy feliz pasado por ser adulto y tuvo su infancia. Se hizo bebé y murió en la tripa de su mamá.


María D. G.

Érase una vez una niña muy blanca que se miraba en un espejo que no se reflejaba.


jueves, 11 de octubre de 2012

Mo Yan, premio Nobel de Literatura 2012




El escritor chino Mo Yan es el galardonado este año con el premio Nobel de Literatura. Con él, se dice que la academia sueca cumple con uno de sus objetivos originales, que es el de dar a conocer a grandes autores cuyas obras no son conocidas universalmente como merecen.

Quizás su libro más conocido sea Sorgo Rojo, en el cual se basó Zhang Yimou para rodar la película que ganó el Oso de oro en Berlín en 1988.

Mo Yan, seudónimo que significa 'No hables', es un escritor satírico, poco conocido pero muy apreciado, y que llevaba algunos años en la lista de posibles ganadores del premio. Entre sus obras ya traducidas y publicadas en España por la editorial Kailas, se encuentran La vida y la muerte me están desgastando, La república del vino o Las baladas del ajo, recomendada especialmente por la academia. 

Más información en:





domingo, 7 de octubre de 2012

'Contra el materialismo', por Felipe FERNÁNDEZ-ARMESTO


El autor anima a buscar la verdad más allá de la superficie, la apariencia y lo puramente ‘científico’. Reivindica la imaginación como herramienta para intentar acercarse a la esencia de las cosas.

[...]

Todos esos conocidos míos coinciden en pensar que el materialismo es la filosofía de adultos, y que las imaginaciones de nuestros antepasados eran infantiles, como si la raza humana hubiese ido ganando inteligencia o madurez, lo que no me parece cierto en absoluto. Entre las ideas más antiguas vienen algunas de las mejores, más geniales, y más útiles, y más inspiradoras que se han concebido. En el mundo de las ideas ser primitiva no equivale a ser sencilla ni infantil.

Hoy en día solemos pensar que el materialismo es moderno y científico. Alabamos de inteligente a quien diga que la mente y el cerebro son la misma cosa, que los pensamientos son descargas electroquímicas, que las emociones son efectos neuronales, y que el amor, como solía decir Denis Diderot, no es más que «una irritación mutua de dos intestinos».

En el materialismo no cabe ni el espíritu ni nada de lo que se encuentra fuera del alcance de la observación. ¿Se trata de veras de una idea moderna? Mi perro es materialista. Es fácil comprender que nuestros antepasados poco evolucionados debían de serlo también. Para ellos, todo lo que existía era físicamente sensible. Sus pensamientos no pasaban de ser impresiones en sus retinas. Detectaban sus emociones como impulsos corporales. Eran materialistas por falta de imaginación, no por exceso de racionalidad. El materialismo, a fin de cuentas, es la filosofía menos sofisticada, menos intelectual, de todas. Mucho más que la metafísica, es genuinamente primitiva, genuinamente infantil: fácil de comprender por conformarse a lo obvio. El descubrimiento de lo invisible -lograr apreciar que existe la posibilidad de encontrar otros mundos a través del ejercicio de la imaginación- era una de las ideas más fecundas que hubiesen podido ocurrir a la mente humana. No sabemos quién fue el genio entre los homínidos que vino a ser el primero en proponérsela a sus contemporáneos. Pero si volviera a aparecer tendríamos que concederle un Premio Nobel, cuanto menos. Ver lo que no está exige potencia intelectual infinitamente más avanzada que percibir lo visible, que no supone más que la observación más básica y menos crítica.

[...]

Desconfiar de los sentidos tiene sus problemas. Conduce a nutrir fe en las ilusiones, las fantasías, las alucinaciones, la locura. Todo lo cual engaña, pero también inspira. Abre posibilidades. Alimenta las artes. Hace accesibles ideas inalcanzables por la experiencia, como la eternidad, la infinidad, y la inmortalidad. Habilita a los visionarios y favorece el carisma contra la fuerza, y los talentos contra los tiranos. Así que no me habléis, compañero, ni alumno, ni carnicero, ni colega filosófico, del materialismo. Es cosa de niños.

Felipe Fernández-Armesto es historiador y titular de la cátedra William P. Reynolds de Artes y Letras de la Universidad de Notre Dame.

Publicado en El Mundo (5 de octubre de 2012)