
sábado, 3 de abril de 2010
El club de los pirómanos para incendiar casas de escritores, de BROCK CLARKE

viernes, 12 de marzo de 2010
MIGUEL DELIBES

Y así es como acierta con El camino, novela de su infancia santanderina, de sus veranos de pueblo. El éxito del libro le asegunda en la opinión de que la realidad lo es todo -cosa que ya había dicho Florián Rey, sin él saberlo-, y sigue sacando libros que reproducen la realidad provinciana y campesina con asombrosa precisión, sostenida por una vigencia de trama fácil y fuerte, o compleja y clara.
Delibes va a ser el último novelista tradicional, no experimental, pero murieron los experimentos, agotados de novedad, y él sigue ahí, sin más concesión que la novela histórica, su último y grandioso encuentro. Dentro del realismo de posguerra, MD es quien mejor se adapta a las conductas del realismo social, y algunos críticos han dicho que este realismo queda lastrado por la intención paralizante, católica.
Pero uno repara en que toda la novelística social, tenía una intención estética, marxista.
Si aceptamos la novela de tesis, hemos de aceptar todas las tesis, no sólo las nuestras.
Así, los profesionales de la novela social nunca se interesaron por la novela metafísica, un suponer. Delibes no es metafísico, sino un hombre, directo y sencillo que se interesa por la insinuación feliz de un orden superior para el mundo. Siempre ha sido tan discreto en esto que a veces ni se le nota. Delibes es un godo castellano, alto y rubio, de ojos claros e irónicos, que mete mucho humor en sus novelas, pero detrás de ese humor está siempre la paz sobrenatural del hombre bueno. Mi idolatrado hijo Sisí es la novela contra el hijo único, contra la restricción de la natalidad. Propugna, como Franco, aunque no desde Franco sino desde la Iglesia, la proliferación de las familias. Él mismo es hoy una arborescencia de hijos y nietos, un patriarca de la tribu familiar.
La hoja roja denuncia la desatención social al viejo, al jubilado, empezando por la familia. Pero a uno esa tesis le da igual y la prefiere en un ensayo o un folleto. Lo que vale aquí es la vulgaridad del personaje, milimétricamente dada, y de quienes le rodean, como la brutal y entrañable Desi. De pronto, Delibes traiciona a su editor y amigo, Vergés, y le da un libro a Lara, Los santos inocentes, su mejor novela, y Mario Camus hace una gran película de ella. La traición suele ser un género literario perfecto que nos da nuestros mejores resultados. En un libro político a un punto de publicarse explico la traición política, desde Maquiavelo a Adolfo Suárez, y me he convencido a mí mismo de que hay traiciones muy fecundas.
A Delibes le vino muy bien cambiar de aires editoriales, aunque luego volvería a su viejo amigo. De su última novela, El hereje, ya se ha escrito mucho como para tratarlo en esta glosa de urgencia, pero sólo diré que es una gran novela a la que le falta el ambiente, el clima. Pensemos en lo que habría hecho Laínez, el de Bomarzo, con la España inquisitorial del XVI, con el Renacimiento español, que fue un Renacimiento entre hogueras.
Yo conocí a Delibes en mal momento, pues estaba uno en plena pedantería filosófica, en plena orgía lírica, y el maestro me explicó:
-Mira, Paco, hay un nivel literario y otro periodístico. Tú escribes muy bien, pero...
Es la primera y única lección de periodismo que me han dado en mi vida. Suficiente. Luego, ya periodista en Madrid, yo, le llené El Norte de Castilla de periodismo puro, prensa del corazón, glosa política, crítica de lo que había, que era el franquismo, y otras amenidades. Cuando ha apostado por mí, Miguel siempre ha acertado.
Cuando ha apostado por otros se ha equivocado. El libro suyo que más me gusta es Diario de un cazador, porque es el más lírico y el menos argumental. Llega una edad en que uno se cansa de los asuntos -ya tiene bastantes en la vida-, y se mueve entre la reflexión y la lírica. Plá y otros han denunciado la pasión tardía por la novela, que es impotencia para pensar o sentir el yo definitivo y terminal.
Delibes ha pasado a ser un autor de las clases medias y la burguesía adulta, porque el experimentalismo de los jóvenes es malo. Uno de los grandes dañados con el boom latinoché fue Delibes, ya que aquello supuso la caída del realismo decretada desde la izquierda. MD se sostuvo entre la burguesía que lee -la única clase que lee- por su gran calidad, pero él se sabía “superado” por los nuevos escritores americanos- años 60/70- e hizo una novela/burla del experimentalismo, que fue un fracaso como novela y como burla. Después de esto, vuelve tranquilo a su manera habitual y todavía da grandes frutos, aunque su visión de la naciente democracia es más bien un poco reaccionaria, dado que quienes la interpretan son los medios agrarios, siempre conservadores y atrasados.
Pocos autores han seguido a Delibes en la vuelta al realismo, y no muy afortunados. Hay ejemplos discretos, pero excesivamente académicos. Delibes, en su realismo, nunca perdió una lozanía de actualidad y una gracia redentora, un humor de hombre serio. Una vez, a la salida de la Academia, Cela le preguntó:
-¿Tú no usas helicóptero para las conferencias?
-Nunca lo había pensado.
-Pues yo uso helicóptero y doy tres conferencias en una tarde.
(El procedimiento del Cordobés en las corridas). Y Miguel:
-Tú, Camilo, es que siempre has sido de mucho aparentar.
Francisco UMBRAL
jueves, 11 de marzo de 2010
EL ARTÍCULO DE OPINIÓN. LA COLUMNA.
Un subgénero especial del anterior es la columna. Mantiene los mismos rasgos generales del artículo, del cual se distingue por su brevedad y por su carácter periódico. Esta periodicidad facilita el que se convierta en un auténtico punto de encuentro entre un autor y sus lectores: en su columna, un escritor renombrado crea textos muy personales, tanto en el tratamiento como en el estilo, que sus lectores habituales encuentran siempre en el mismo lugar del periódico. Son ya clásicas, por citar algún ejemplo, la columna de Francisco Umbral en El Mundo y las de Manuel Vicent y Eduardo Haro Tecglen en El País.
ACENTUACIÓN DE INTERROGATIVOS Y EXCLAMATIVOS
jueves, 25 de febrero de 2010
PALÍNDROMOS
jueves, 4 de febrero de 2010
PEDRO SALINAS Y LUIS CERNUDA
LA VOZ A TI DEBIDA
Versos 494 a 521
Para vivir no quiero
islas, palacios, torres.
¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres!
Quítate ya los trajes,
las señas, los retratos;
yo no te quiero así,
disfrazada de otra,
hija siempre de algo.
Te quiero pura, libre,
irreductible: tú.
Sé que cuando te llame
entre todas las gentes
del mundo,
sólo tú serás tú.
Y cuando me preguntes
quién es el que te llama,
el que te quiere suya,
enterraré los nombres,
los rótulos, la historia.
Iré rompiendo todo
lo que encima me echaron
desde antes de nacer.
Y vuelto ya al anónimo
eterno del desnudo,
de la piedra, del mundo,
te diré:
«Yo te quiero, soy yo».
Pedro SALINAS
Donde habite el olvido
Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.
Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.
En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.
Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.
Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.
Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.
Luis CERNUDA
ACENTUACIÓN DE DIPTONGOS E HIATOS
Las cinco vocales españolas se distinguen en:
- Abiertas: a, e, o.
- Cerradas (o débiles): i, u.
El diptongo
Es la unión de dos vocales pronunciadas en la misma sílaba. Se considera que hay diptongo siempre que se da una de las combinaciones vocálicas siguientes:
- Unión de vocal abierta + vocal cerrada, o viceversa (siempre que la vocal cerrada no sea tónica). Ejemplos:
cambiar fue salió caimán euro coincidir
Si la vocal cerrada es tónica nunca hay diptongo.
- Unión de dos vocales cerradas (i, u) distintas:
viuda ciudad constituido jesuita
- Hemos dicho que a efectos de colocación de la tilde, la “y” como consonante distinta de “n” ó “s”. Por tanto, no llevan tilde las palabras agudas terminadas en vocal + y, pero sí las llanas terminadas en esta grafía. Algunas de las palabras que terminan en –y cambian esta letra en i al formar el plural. Es importante no olvidar la tilde en los casos en los que sea necesaria:
jersey ® jerséis
NOTA: La h no tiene ningún efecto en los diptongos.
El triptongo
Es la unión de tres vocales pronunciadas en la misma sílaba. La estructura vocal cerrada + vocal abierta + vocal cerrada siempre constituyen un triptongo. Ejemplos:
guau averigüéis ensuciáis
Si una de las vocales cerradas es tónica nunca hay triptongo. Ejemplos:
abríais temeríais
El hiato
Es una secuencia de dos vocales pronunciadas en distinta sílaba. Hay hiato siempre que en la unión de vocal abierta + vocal cerrada o viceversa, la vocal cerrada sea tónica:
día caído leíste Raúl
También pueden ir unidas dos vocales cerradas iguales:
friísimo chiita
NOTA: a efectos de hiato, la h no tiene validez.
Palabras que admiten dos formas correctas
Olimpíada o olimpiada
Período o periodo
Cardíaco o cardiaco
Maníaco o maniaco
Aún y aun
- Si equivale a “incluso” o “siquiera” se escribe sin tilde:
Aun enfermo, vino a mi casa (Incluso enfermo, vino a mi casa)
- Si equivale a “todavía” se escribe con tilde:
Aún enfermo, vino a mi casa (Todavía enfermo, vino a mi casa)
Si en alguna ocasión, aun puede sustituirse por “incluso” o por “todavía” (sin valor temporal) y conservar el mismo significado, debe llevar tilde. Ejemplo:
Y aún te digo más: ni siquiera me llames.